La leyenda del Castillo de Verdera.

La leyenda del Castillo de Verdera.
Espero que todo conozcáis la Sierra de Verdera, ese mágico lugar que guarda el querido Monasterio de San Pedro de Rodas y junto a él, ascendiendo un poco por la ladera que lo guarda, están las ruinas del Castillo de Verdera al que perteneció. El Castillo, con el Monasterio que otro día explicaremos tiene una hermosa leyenda.
La leyenda del Castillo de Verdera es a la vez tierna y triste. Cuentan que el señor de Verdera era un gran enemigo del islam. Los continuos ataques de los piratas berberiscos a las costas catalanas tenían acobardados a todos sus moradores y aunque él nunca llegaron a atacarlo directamente (no olvidemos que para llegar hasta el castillo era y es necesario una larga y penosa ascensión perfectamente controlable desde arriba) si tenía que defender continuamente todas sus costas y amplias playas de desembarco. Un buen día decidió junto con su buen amigo Ermengué, conde de Urgell embarcarse en una pequeña flota que organizaron. Su sucesor, futuro señor de Verdera se embarcó con ellos. Aunque mucho antes de llegar ya tuvieron varios encuentros con los infieles la acción mas importante que realmente libraron fue la batalla de Fez.
Después de varios años de luchas el joven heredero del castillo regresó a su casa, convertido en señor de Verdera puesto que su padre había dejado la vida en las lejanas tierras africanas
Sus vasallos vieron enseguida que lo rodeaba un halo de seriedad y tristeza, y de un continuo malestar a pesar de que las noticias que habían llegado siempre se basaban en actos heroicos y valerosos sacrificios en su campaña contra los moros.
Pronto encargaron al abad del monasterio que investigara que pasaba con su joven señor y pronto supieron que el joven había quedado perdidamente enamorado de una n joven mora, al descubrirle una cinta escondida en su pecho con inscripciones incuestionables.
Despues de la consternación general, los mas sabios y responsables se reunieron en consejo para decidir como solucionar el problema. Decidieron hablar con él y aconsejarle que se recluyera durante una temporada en el monasterio para rezar y reflexionar sobre aquella peligrosa situación.
Pasados unos días el joven reconoció ante los abades su pasión por una bellísima princesa cordobesa y estuvo de acuerdo con ellos en encerrarse con un viejo anacoreta, confesar sus pecados y arrepentirse ante Dios y ante la iglesia antes que la noticia pudiera poner en peligro su propia vida.
Después comunicó su decisión, tomaría los hábitos y se encerraría hasta el fin de sus días en aquel legendario monasterio de Sant Pere de Rodes. Ingresó en la orden n sin antes legar a sus hermanas el riquísimo patrimonio de los Verdera, guardándose para él un antiguo y legendario tesoro familiar que a su muerte donaría a la orden del monasterio.
Y nunca mas se supo nada de él-
Pero si repasas los códices de aquel casal, el anacoreta que convivió con él dejó escrito el final de la historia.
El joven señor de Verdera embarcó hacia Córdoba donde le esperaba su amada princesa, con quien tuvo una gran descendencia. Dice la leyenda que vivió hasta casi los noventa años de edad entre aquellos contra los que había luchado.