UN HITO EN EL CAMINO .

Permitidme que os reproduzca un cuento, ( ya sabéis que tengo un par de cientos de recogidos ), un cuento que me explicaron cuando yo tenía más o menos 12 ó 14 años y que tan sólo lo he puesto al día:

” –El abuelo es ya muy mayor…- le dice la nuera a su marido, mientras prepara la mesa para hacer la comida del domingo todos juntos…dejarlo cada día solo creo que es una imprudencia.
-Sí, ya lo veo -le contesta él- pero trabajando tú y yo, es un problema muy grande, que no sé como resolver.
-¿Y una residencia para ancianos? -Salta el nieto que está haciendo tercero de ESO. -Allí siempre tendrían compañía.
Una voz parece fluir de aquellos temblorosos labios del abuelo:
-No escuchéis a este crío. Esta casa ha sido siempre nuestro refugio. No debéis sacarme de ella. Esta casa está llena de recuerdos. Son recuerdos nuestros, vuestros recuerdos, los de nuestros antepasados. En esta casa está nuestra… pequeña historia. Juntos hemos convivido muchos años, habéis crecido junto a nosotros, con pequeñas cosas, llenas de espinas y de rosas, de ilusiones y de desengaños. -Si siempre hemos vivido en ella ¿porque no podemos morir también en ella?.
Unos pocos meses después, el marido caminando delante y el abuelo pocos pasos detrás, van en dirección a la Residencia.
En un cruce del camino había un mojón de piedra, y el abuelo un poco cansado se sentó.
-¿Qué le pasa padre?. ¿Porque lloras? -Le preguntó .
-Ay! Hijo mío. En esta misma piedra se sentó mi padre cuando yo lo llevé donde tú me acompañas ahora. Y yo no me atreví a preguntarle porque lloraba.”

Llega la vejez y cuando nos ponemos a pensar y a recapitular y nos damos cuenta de muchas cosas.
Y reflexionamos sobre lo que ha sido nuestra vida, la propia vida, la vida en pareja, la vida en familia, la vida en común con los demás.
Empezamos a pensar en la posible soledad que se nos puede venir encima.
Empezamos a ver la cantidad de trabajos, de formas, de actitudes … inútiles, fatuas, que no tenían ningún valor.
Empezamos a inquietarnos al darnos cuenta que nunca terminaremos la tarea; tantas son las cosas sobre las que quisiéramos saber mas, hacer, realizar …
Y es entonces cuando te das cuenta de tus limitaciones, del tiempo que has perdido en temas inútiles y en pasatiempos estúpidos.
Porque la realidad política y social de las personas mayores es la del reflejo de una sociedad fatua, hedonista, llena de problemas sin solucionar de: marginación, falta de integración, de comunicación, de relaciones intergeneracionales, falta de asistencia, soledad, pensiones insuficientes, falta de estética en la sociedad de la belleza.

HAGÁMONOS VARIAS REFLEXIONES .

1. El envejecimiento es un hecho de la naturaleza, es un hecho de la vida, que hemos de llevar con optimismo. ¿Cómo se debe hacer…?
2. Debemos estar preparados para un posible deterioro de nuestra pareja. (Y por nuestro propio deterioro por el que tal vez no nos daremos cuenta).
3. No deberíamos poner edad a la vejez sino dejar que la naturaleza funcione con normalidad, aceptando con tranquilidad lo que no podemos cambiar.
4. ¿Debería parecernos un gesto de marginación el simple hecho de hablar de la “tercera edad”.
5. ¿Lo que importan son los años?. ¿O lo que importa es la vida que aún tenemos por delante?
6. Deberíamos conseguir que nuestra vida, la que nos queda, sea útil a la sociedad, a la que llevamos tantos años sirviendo.
7. Puede ser una buena tarea (por nuestro propio bien) aportar ideas a nuestro entorno, el que sea. (Ideas creativas, ideas innovadoras, para superar aquello de que los mayores no tenemos ideas nuevas).
8. Nuestro servicio a la sociedad debe ser activo, dinámico, emprendedor, proyectándonos sobre la sociedad y no limitándonos a las organizaciones para personas mayores. ( Casals, hogares de jubilados, clubes de viajeros…)
9. Deberíamos compartir nuestra vida y nuestras relaciones, opiniones y puntos de vista, conversaciones y experiencias con la gente más joven, con gente de otros “status”, de otras culturas diferentes a nosotros.
10 Al mismo tiempo deberíamos escuchar a los más jóvenes para entenderlos, para tener una mayor amplitud de miras, un rejuvenecimiento intelectual, una puesta al día de las novedades, nuevos conocimientos, nueva vida en resumen.
11 (Afirmación) : Nuestro pasado comprende no sólo lo que hemos hecho, lo que hemos realizado con nuestras aspiraciones durante nuestra vida social, política y laboral, sino también todo el camino que podríamos recorrer en el futuro más próximo.
12. En el sentido laboral ¿no crees que deberíamos olvidar la jubilación radical, la jubilación inapelable a una edad determinada? ¿No deberíamos propiciar las jubilaciones voluntarias? ¿No deberíamos convencer a todo el mundo que social y políticamente, la gente mayor tuviera voz y voto, de manera efectiva, en los órganos decisorios de la sociedad?
¿No sirve para nada nuestra experiencia?
Estamos en un mundo vacilante y brumoso, en el que la mayoría de gobernantes y dirigentes políticos y sociales han perdido el “seso”, la categoría política, y lo que es más preocupante, los valores humanos.
Entre los que se van perdiendo están los de la responsabilidad, la dignidad, el respeto y el amor al próximo. Y sobre todo el olvido.
El olvido del que posiblemente más se sufre al hacernos mayores.
El olvido del que han sido, y lo que son, todas las personas mayores .
El olvido que es la verdadera muerte.
¿Y si intentamos recuperarlos?
Roger