A PROPÓSITO DE LA SEMANA SANTA.

A PRÓPOSITO DE LA SEMANA SANTA.

LOS PODEROSOS TAMBIEN PUEDEN PERDONAR NUESTROS PECADOS.

Ya sabéis de esa afición mía por investigar, por buscar, por seguir la pista de comentarios y “papelotes” sobre todo antiguos. La Historia me cautiva y me atrae de tal manera que “pierdo” mucho tiempo en fisgonear, como una rata de biblioteca, noticia tras noticia, en vez de acabar de escribir todo lo que tengo pendiente.

(Por cierto hablando de ratas de biblioteca os aconsejo –y no me gusta hacerlo- una novelita excelente y divertida de Sam Savage que editó Seix Barrral titulada “Firmin”. Cualquier día os hablaré de Firmin,)

Bueno pues volviendo a lo que me llevaba este comentario, encontré ya hace días uno de esos “papelotes” que no tiene desperdicio sobre la Semana Santa y que publico si ánimo de molestar particularmente a nada ni a nadie.

Dicen las Escrituras:

“Sí. Jesús no sólo perdonó él mismo los pecados, también confió a la Iglesia la misión y el poder de librar a los hombres de sus pecados. (981-983, 986-987).”

Pero comprobad que los poderosos también los pueden perdonar.

Leed, leed, este “papelajo” encontrado en la Biblioteca del Archivo General de Méjico.

“El excelentísimo Señor Virrey Don Rodrigo Pacheco Marqués de Cerralbo, concede indulgencia plenaria, a todas las personas que el jueves y el viernes de esta santa semana asistieren en la capilla real de Palacio a los oficios y ceremonias que allí celebra estos días por Bulleto secreto que para ello le trajo el Doctor Joan de Cevicos refrendado del padre Guillermo de la Compañía su confesor y las personas que asistieren al lavatorio que ha de hacer a los pobres y bendición que echará su excelencia ganarán doblada indulgencia.

Y les concede por otros diez años puedan pecar libremente en todos los siete pecados mortales sin misericordia alguna como lo hacen sus privados a quienes desde luego los une y congrega.”

Don Rodrigo Pacheco, tercer marqués de Cerralbo, décimo quinto virrey, ocupó el cargo de 1624 a 1635. Pertenecía a un linaje noble originario de Portugal y el título de marqués de Cerralbo había sido otorgado a su abuelo por el emperador Carlos V.

Publicado en: “Placer y dolor en la escritura de reclamo político: Cartas, pasquines y otras especies novohispanas”, en Lillian von der Walde et.al. (edis.), “Injerto peregrino de grandezas admirables”. Estudios de literatura y cultura española e hispanoamericana (siglos XVI al XVIII). México: Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, 2007. Pp.683-716.

Fuente: Archivo General de la Nación de México.