¿CATALUÑA O CATALUNYA?

¿CATALUÑA O CATALUNYA?

Es increíble. No deja de sorprenderme la incultura generalizada que se utiliza día tras día contra Catalunya (o Cataluña como me increpaba en su comentario el Sr. Santiago –del qué no se nada más que eso- hace unos días, sobre mi incorrección al utilizar Catalunya con ny y no ñ.) Es curioso como destila, en un simple comentario, ese rechazo inexplicable hacia todo lo que sea catalán. Fíjense: cuando se refiere a “Cataluña” lo hace con minúscula (lo cual, si más no, es una falta ortografía) y sin embargo al utilizar la ñ, lo hace con mayúsculas. No tiene mucha importancia, puede ser una simple falta ortográfica pero yo deduzco un estado interior de ánimo.
Estados de ánimo provocados por un montón de políticos irresponsables, incapaces e ignorantes. Irresponsables porqué nos separan, nos desunen y deterioran las relaciones que hasta hace muy pocos años eran sencillas y naturales. Incapaces, porque son una casta (sí he dicho casta) sin capacidad de orientación política e ignorantes porque se atreven a formarnos sin tener un mínimo de orientación histórica.
Y ese entorno, ese ambiente que ellos crean nos lleva a recibir en mi blogg comentarios como el que les transcribo:

“Con todos mis respetos, Sr Galisteo, la primera, gran y frecuente incorrección la comete usted, cuando emplea una palabra NO castellana (“catalunya”) al escribir en castellano. La palabra correcta es “Cataluña”, y utilizar otro término podría ser interpretado por cualquier persona con un mínimo de lógica como una muestra, no sé si explícita o implícita, de su deseo de tergiversar la historia para hacernos creer que lo que existió fue la Corona de Aragón, dentro de la que estaba el condado de CATALUÑA.”
Santiago.

Le he contestado así:
A veces la ortografía y la gramática esconden un debate político, el uso de determinados topónimos en un idioma y no otro parece provocar ciertos debates y cruces de argumentaciones.
Algunos catalanohablantes (o castellanohablantes que tenemos el catalán como segunda lengua) escribimos en castellano “Catalunya” en lugar de “Cataluña”. Más de una vez hemos tenido ese debate con visitantes de nuestro blog. Esto no me ha ocurrido sólo a mí sino a más blogueros catalanoparlantes.
Curiosamente el debate nunca ocurre con personas del País Vasco (o de otras tierras de España) que escriben el nombre de su país como “Euskadi” o las ciudades como “Donostia” teniendo nombres en español como País Vasco o San Sebastián… tan correctos y válidos como los anteriores.
Partimos de la premisa de que los que escribimos Catalunya no lo hacemos por tocar las narices a nadie, sino como una forma de expresarnos y utilizar un término que nos es más identificador que Cataluña. Partimos de la premisa de que los que escribimos Catalunya lo hacemos sabiendo que existe el término Cataluña y que sabemos que en español el fonema [ñ] viene definido por la letra “ñ” y no como en catalán la “ny” o en francés un fonema bastante parecido por la “gn”.
Dejemos a un lado las “ny”… ¿porqué utilizamos un término u otro para un accidente o un elemento geográfico (montaña, valle, región, comarca, ciudad)?. Por identificación. Nadie se le ocurre llamar al “Montblanc” “Monte blanco” aunque sea su traducción… pocos llaman al K2, “Chogori” aunque algunos lo hacemos, pero su nombre más popular es el de “K2”. Ningún andorrano utiliza un nombre francés para sus ciudades, montañas y valles, como es raro que utilicen el nombre en español (lo de Andorra la Vieja no lo utiliza casi nadie en ese pequeño país del pirineo). Curiosamente no he visto en ningún lugar la traducción de Montserrat (que sería Monte Serrado), y hay personas que utilizan Nueva York y otras New York, EEUU o USA.
Hay de todo, desde nombres que sólo se utiliza el término en el idioma original (por ejemplo Lancashire, en lugar de condado de Lancaster, o Midi-Pyrinees), otros donde se utiliza el término de forma indistinta (Euskadi o País Vasco) y otros donde lo común es utilizar la traducción (Trento-Tirol del sur, en lugar de su nombre italiano Trentino-Alto Adigio o alemán Trentino-Südtirol).
No hay un sistema homogéneo ni siquiera en el uso social. Tampoco la RAE puede definir cómo hemos de escribir una determinada región, el nombre de una persona, o una ciudad. Hay reglas para sonorizar idiomas sin grafía latina (algunas de ellas contradictorias entre ellas, por ejemplo el término “Tao” puede también fonetizarse como “Dao”), pero no las hay tan claras para traducir al español elementos geográficos en otros idiomas con grafía latina. La tendencia, además es respetar el nombre en su lengua original (eso fue lo que me enseñaron en los HHMM de Córdoba donde me eduqué). De ahí que no sea comprensible traducir el Montblanc (excepto en italiano Monte Bianco porqué también es italiano) o Montserrat.
El idioma en el que quedan registrados elementos geográficos forman también de conflictos políticos. Un ejemplo de ello es la disputa absurda por el islote Perejil, que también tiene su debate geográfico, ya que los marroquís le llaman “Laila”. El debate sobre su denominación esconde también un afán de apropiación territorial. En otros casos es la conquista o la anexión política la que provoca transformar los nombres o compartir dos nombres. Es el caso del Conflent, donde actualmente conviven los nombres catalanes y franceses (incluso en las indicaciones de las carreteras francesas) por ejemplo tanto el nombre de Vilefranche du Conflent o Vilafranca de Conflent son ambos correctos. Otro ejemplo es el Canigó, que también tiene el nombre de Canigou, nombre que incluso los propios franceses del Conflent le dan menos, que su nombre en catalán.
Hay incluso alteraciones de nombre radicales, en cimas fronterizas nos encontramos el pic de Bastiments que en francés es el pic du Gegant (el pico del gigante), nombres que no se parecen en lo más mínimo. Hay incluso regiones que tienen tres nombres traducidos que se utilizan de forma bastante indistinta: Rosignol, Rosselló, Rosellón; aunque para referirnos al departamento francés acostumbra a aparecer más veces el de Languedoc-Rosignol.
¿Así porqué utilizar uno u otro?, en el caso de que no seamos un organismo oficial o trabajemos para tal organismo o estemos obligados a cumplir con un determinado libro de estilo, utilizaremos los términos con los que más comodidad, más acostumbrados estemos o que más nos identifiquen con el elemento geográfico que queremos nombrar. Yo por ejemplo no utilizaré la traducción de Monte Bianco, sino Montblanc, Bastiments y no pic du Gegant, España y no “Reino de España” (que es su nombre oficial en la Constitución Española), o por ejemplo Catalunya.
Algunos les puede parecer un esnobismo progre… a estos les diría que porqué les parece tan natural escribir Donostia o Euskadi (hasta el punto que el PSOE en el País Vasco se llama Partido Socialista de Euskadi o el PP del País Vasco utiliza el término Euskadi en su programa en castellano). Insisto, no parece levantar ningún tipo de sospecha que se utilicen términos en euskera cuando hay una clara opción en castellano, en cambio cuando esto se utiliza con el catalán, inexplicablemente varía, desde el rechazo a la mirada de soslayo.
Otros pueden acusarnos de nacionalistas encubiertos –yo soy cordobés y tengo allí mi corazón- y de intentar marcar una diferencia de aire nacionalista-cultural con el uso de Catalunya. Aquí se equivocan, uno puede no ser nacionalista –yo no lo soy- y no dejar de tener sentido de identidad. Según mi propia relación con el “término” Catalunya me parece más natural y más normal escribirlo con “ny”, forma parte de mi identidad personal el escribirlo de esta forma, y sin haber una norma ortográfica que me obligue a escribir New York o Nueva York, podré referirme a las ciudades y regiones con el idioma que me plazca. Es un acto de libertad, que además no intenta condicionar a nadie.
Así que es curioso que se nos muestre la falta de utilizar “Catalunya” en lugar de “Cataluña” cuando los demás no estamos condicionando al que quiera escribir Cataluña con toda la ñ que quiera, o no ponemos objeciones a que alguien escriba “Catalonia” o “Catalogne” o incluso el término aranés “Catalunha”. Lo mismo que tampoco un aranés se mosquea porqué le llamen a su capital Viella en lugar de Vielha (nombre que incluso aparece en el BOE para definir el túnel de Vielha-Juan Carlos I).
La única pega sería si el término Catalunya generara ambigüedades con respecto a qué territorio me estoy refiriendo. Si hubiera una Catalunya en Sicilia de la cuál habláramos de forma bastante habitual (por ejemplo: si me refiero a Montserrat difícilmente tendría que explicar que no hablo de la isla sino de la sierra o su monasterio, o si hablo de Barcelona me refiero a la capital catalana y no a otras que haya por el mundo). Pero el caso es que no hay esta ambigüedad y para cualquier lector castellanohablante y que no entienda ni jota de catalán sabe a que región me estoy refiriendo (y sí, si fui capaz de saber que era el Val d’Aran la primera vez, cualquiera puede saber que si escribo Catalunya me refiero a esa región nororiental de España donde hacen castillos humanos, comemos el pan con tomate y tocan las narices con el tema de la financiación).
Tampoco es un anacronismo en una lengua muerta… No estamos utilizando Caesar Augusta para llamar a Zaragoza, Aragus para Aragón o Barcino para Barcelona. Ni tampoco el nombre en una lengua que ya no le es propia, como podría ser llamar Medina Xateva a Xàtiva o Játiva.
Catalunya es un nombre oficial (reconocido por el Estatut de Catalunya) de una lengua viva que le es propia y es hablada en el territorio.Por tanto dejadnos escribir Catalunya, no nos fiscalicéis con ello, ni nos hagáis justificarlo constantemente. Como mínimo dejadnos utilizar los términos geográficos que nos gustan más y con los que nos sentimos identificados sin atacar a nadie, igual que vascos y no vascos utilizan términos geográficos en euskera sin problemas. No lo hacemos por tocar las narices, por parecer más guays y snobs que nadie, no lo hacemos por querer separarnos de España (quien quiere separarse utilizará las vías de la democracia a través de opciones independentistas del todo legítimas), no lo hacemos porqué nos creamos mejores, ni porqué consideremos que el término “Cataluña, Catalogne, Catalonia” sea una agresión. Sinó por el mero hecho de que nos gusta, nos identificamos mejor y lo queremos utilizar.