ME CUESTA ESCRIBIR ESTO.

ME CUESTA ESCRIBIR ESTO.

¿Cómo queréis que siga creyendo?.

Cualquiera que vaya leyendo todo aquello que escribo sobre nuestros gobernantes más corruptos y especialmente sobre los hechos de Jordi Pujol –y familia- podría pensar que tengo una especial obsesión por el ex-presidente de nuestra mas alta institución.
Se equivoca; no es una especial obsesión, es una especial impotencia por no saber que hacer, excepto escribir. Él ha sido el culpable de mi desmoralización, de mi tristeza y de mi pesimismo por el porvenir y el destino de nuestro país, sobre todo en lo referente a la política. ¿Cómo se lo cuento yo a mis nietos?.
Desde siempre había creído en la política, en su necesidad, en la capacidad humana para relacionarse, unirse y articular proyectos comunes, en lo social, en lo económico, en la independencia y en la voluntad de conseguir –dentro de lo posible- la honestidad, la decencia, el decoro y la moralidad mínima de dirigentes y borregos para repartir todo aquello que es de todos.
Jordi Pujol ha sido un descomunal “chorizo”, desmedido, monstruoso y extraordinario “chorizo”, que no solo me ha robado parte de mi patrimonio, sino que me ha despojado de la confianza y de la credibilidad en aquellos que debía seguir creyendo para seguir aceptando que lo de mi juventud se había acabado.
No, no tan solo no se había acabado; se repetía con más fuerza e hipocresía, con el falso telón de fondo de las lecciones de moral, de ética y de integridad que habíamos escuchado creyendo en él.
Si la cuestión viene o no viene de aquel pasado caso de Banca Catalana, es algo que debemos averiguar; siempre he mantenido que “debemos mantener la boca cerrada y la pluma en reposo, mientras no confirmemos la verdad”.
El tema, para mí no es ese, ni tampoco que haya convencido a millones de conciudadanos de su capacidad como hombre de Estado, como gobernante clarividente y lúcido; el tema son sus fullerías, sus traiciones y sus disfraces para hacer lo mismo que “aquel” que tanto daño nos hizo, políticamente, claro.
Jordi Pujol nos dijo:
“La falta de libertad es absoluta. Y solo es atenuada por el estado de corrupción en que vivimos.
El general Franco… ha elegido como instrumento de gobierno la corrupción.
Ha favorecido la corrupción.
Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre comprometido por hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre prisionero.
Por eso el régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica.
Como se hace en ciertas profesiones indignas, el régimen procura que todo el mundo esté enfangado, todo el mundo comprometido.
…aquel hombre, además de opreso, es un corrupto.”
Y una vez en el poder nos convenció de que:
“Un país que no disposa en tots els àmbits d’idees clares, valors sòlids i actituds positives difícilment tindrà bona política, bona acció social i bona economia. Perquè és aquest substrat ètic, moral, intel·lectual i vital el que dóna coherència, convicció i energia a l’acció d’un país. És només a partir d’aquests valors bàsics que pot funcionar una societat”.
(“Un país que no dispone en todos los ámbitos de ideas claras, valores sólidos y actitudes positivas difícilmente poseerá una política limpia, acciones sociales justas y una saneada economía. Porque es este sustrato ético, moral, intelectual y vital el que da coherencia, convicción y energía en la acción de un país. Solamente a partir de estos valores básicos puede funcionar una sociedad”.)
DIOS MÍO, ¿cómo queréis que siga creyendo?