¿CONOCEMOS A NUESTROS POLÍTICOS?

¿CONOCEMOS A NUESTROS POLÍTICOS?

LLUIS COMPANYS

¿Quién fue Lluís Companys?

Lluís Companys nació en El Tarròs (Lleida) en 1883, estudió derecho en Barcelona y de joven contactó con grupos lerrouxistas. Su falta de fe catalanista le llevó a militar en el Partido Reformista de Melquíades Álvarez (político asturiano de extrema derecha que murió asesinado en la cárcel Modelo de Madrid en 1936), su adscripción españolista y derechista duró unos años, de 1912 en 1915, los suficientes para ver que no podía colmar sus ambiciones de poder.
En 1917 pensó en crear su propio partido, el Partido Republicano Catalán, junto con Marcelino Domingo (futuro ministro español de Agricultura, Industria y Comercio y Francesc Layret (“el chico del azúcar”, asesinado en 1920 en Barcelona por miembros del Sindicato Libre), y lo llevó a defender grupos de pistoleros anarquistas acusados de asesinatos. Durante estas fechas los militantes anarcosindicalistas conocen a su defensor por el apodo de “Pajarito” (por lo bien que “piaba” defendiendo las tropelías de aquellas pandillas de desarraigados). su radicalización y la vehemencia con la que defendía a los criminales, lo llevó a que en 1920 fuera detenido y encarcelado en Mahón (en la prisión de la Mola), por provocador y por alentar el uso de la violencia.
Liberado poco después fundó la «Unión de Rabassaires», a partir de una idea del campesino Francisco Riera (alcalde de Martorell), y tuvo una destacada actuación a partir de la Ley de Contratos que llevó a una radicalitzaci6 campesina y el enfrentamiento con las clases acomodadas y derechistas de la burguesía catalana (lo que hoy en día representa Convergencia). La agitación en el campo fue muy intensa y las tensiones entre rabassaires y jornaleros por un lado y propietarios por otra llevó a Cataluña a una espiral de tensión en aumento.
Lluis Companys se radicalizó cada vez más, y cambió su talante anarquista por una ideología mezcla de independentismo y de anarcomarxisme. En 1930 entró a formar parte del Comité Revolucionario de Cataluña y participó en la fundación de Esquerra Republicana de Cataluña. A partir de ese momento comenzó una carrera funcionarial en aumento (concejal del Ayuntamiento de Barcelona en 1931, gobernador civil de Barcelona, diputado en el Parlamento español y al catalán en 1932 y ministro de la Marina de España en 1933).
Pero la culminación de sus sueños llega el año 1934, con la muerte del Presidente Macià. Es entonces cuando Companys es nombrado presidente de la Generalitat Republicana, con la oposición de los miembros de la Liga (encabezados por Francisco Cambó), protagonizando uno de los episodios más negros y oscuros de la vida de Cataluña: el 6 de Octubre.
El 6 de octubre de 1934, se rebeló con las armas contra un gobierno legalmente constituido, sus colaboradores asesinaron la misma noche a Mn. Josep Morta, párroco de Navàs, incendiaron el templo parroquial, al igual que también quemaron y profanaron los templos de Vilafranca del Penedès, Morell, Vilanova i la Geltrú, Castellvell de la Marca y Sant Jaume dels Domenys.
El 20 de julio, Companys proclamó la revolución por radio y en el discurso del 20 de diciembre confirmó las estructuras anarcomarxistas. Durante sus treinta y dos últimos meses de gobierno hasta que huyó por la Vajol, todos los templos de Cataluña estaban cerrados al culto, profanados y quemados los altares y las imágenes. Las escuelas cristianas fueron usurpadas y muchos sacerdotes, religiosos y gente de bien fueron perseguidos a muerte. También se incautaron fábricas y bienes.
Los jueces que firmaron la sentencia de muerte de Companys siguieron la misma dureza de cuando Companys firmó el fusilamiento de 190 militares de graduación en Barcelona en 1936.
El 28 de junio murió Joan Selvas, consejero de gobernación, y fue inmediatamente sustituido por radicalizado José Dencás (miembro de Estado Catalán, grupo integrado dentro del ERC). El dos de octubre el gobernador Samper, dimite y Lerroux es el encargado de formar nuevo gobierno. Entraron en su gobierno tres miembros de la CEDA -la derecha española castellanista-, y eso las izquierdas no lo pudieron soportar, y se decretó una huelga general. Es en este contexto que Companys arrastrado por los consejos de sus hombres de confianza más nacionalistas (Dencás, principalmente) decretó a las ocho y diez minutos del 6 de Octubre el Estado Catalán dentro de la República Española.
Companys pretendía una revolución izquierdista con la ayuda de los miembros más radicalizados del nacionalismo catalán (Dencás y sus guerrillas, Conde y los miembros del CADCI, etcétera), que junto con un levantamiento en toda España (la revolución sólo triunfó en Asturias) acabara con el gobierno derechista de Lerroux. Grupos nacionalistas organizaron concentraciones paramilitares ( «Nosotros solos», «Partido Nacionalista Catalán», «Jóvenes de Estado Catalán», entre otros) en la plaza de la Universidad de Barcelona, con el fin de atraer a la juventud para que apoyara la insurgencia.
El 6 de Octubre terminó al día siguiente cuando Companys se rindió al General Batet. Cuatro disparos, un militar y un par de nacionalistas muertos en el local del CADCI (Jaume Compte y González Alba) es el resultado de aquella alocada aventura de Compañeros. Los desesperados intentos que “El Pajarito” había hecho por radio para que los catalanes fueran a apoyarle fracasaron. Se quedó solo. Ni sus compañeros anarquistas le vinieron a salvar. Fue detenido y condenado a treinta años de prisión. La aventura terminó cuando Dencás y otros miembros de Estado Catala y ERC huyeron por el alcantarillado de la Generalidad en una aventura tragicómica que les llevó a Italia.
Pero en febrero de 1936 las izquierdas ganaron las elecciones y Azaña formó el nuevo gobierno de la República y liberó a Companys, que retomó la Presidencia de la Generalidad. Los hechos se precipitaron en Cataluña, cayeron los primeros hombres de derechas asesinados (los hermanos Miquel y Josep Badia el 28 de abril de 1936), se quemaron iglesias (Santa María del Mar –la Catedrial del Mar- entre muchas otras) y las amenazas se vuelven realidad, el levantamiento militar del 18 de julio despierta en Cataluña una revolución anarquista que ocasionó muchos muertos. El fracaso en Barcelona de la insurgencia conlleva que los miembros de las izquierdas se organizaran a través del Comité de Defensa Confederal, dirigido por Durruti y García Oliver. Los amigos de Companys exigieron al Presidente el reparto de armas y éste no sólo no se opuso sino que la alentó (treinta mil fusiles, ametralladoras y cartuchos fueron repartidos entre las masas). El resultado fue la locura, la muerte y la destrucción.
La aparición de comités de todo tipo, formados por miembros del Frente Popular (militantes de ERC, de la CNT y otros) los alentó a tomar el poder por la fuerza. El comisario de orden público, general Escofet, dimitió de su cargo por que no se quiso hacer responsable del desorden. Companys reunió a sus consejeros y crearon el “Comité Central de Milicias Antifascistas” que fue el auténtico poder durante aquellos años.
En enero de 1939 se exilió en Francia, pero fue detenido por la Gestapo, entregado a las autoridades españolas y sometido a un consejo de guerra. Fue fusilado el 15 de octubre de 1940 en el Castillo de Montjuïc. Parece ser que fue el único momento de gallardía en su vida, cuando ante el pelotón de ejecución pidió descalzarse para tocar con sus pies desnudos la tierra catalana, que tanto le había hecho sufrir.