¿CONOCEMOS A NUESTROS POLÍTICOS?

¿CONOCEMOS A NUESTROS POLÍTICOS?

JORDI PUJOL SOLEY.

He querido destacar dos frases de este político que tanto daño ha hecho a nuestros corazones:

“…el hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad.”

“Un país que no dispone en todos los ámbitos de ideas claras, valores sólidos y actitudes positivas, difícilmente tendrá buena política, buena acción social y buena economía. Porque es este sustrato ético, moral, intelectual y vital lo que da coherencia, convicción y energía a la acción de un país. Es sólo a partir de estos valores básicos que puede funcionar una sociedad “.

Político español, presidente de la Generalitat de Cataluña desde 1980 hasta 2003. Cursó estudios de medicina, aunque no sentía una vocación especial. Su sentir nacionalista y religioso se manifestó ya en su juventud, cuando realizaba labores de apostolado en los barrios bajos de su ciudad natal; así, participó en la creación de la institución católica “Catolics Catalans”.
Una vez terminada la carrera trabajó en los laboratorios farmaceúticos Fides Cuatrecases, y tomó parte en incidentes revoltosos, como la huelga de tranvías que tuvo lugar en Barcelona en 1956, la destitución del presidente del diario La Vanguardia o el incidente del Palacio de la Música en 1960, en que interrumpió un concierto al que asistían Franco y sus ministros para cantar un himno catalanista prohibido por el régimen. Fue condenado por un consejo de guerra a siete años de prisión.
Fue puesto en libertad dos años y medio después, aunque estuvo confinado un tiempo en Girona.
A comienzos de los sesenta funda con otros financieros la Banca Catalana, que fue adquirida en 1959 por su familia y, posteriormente, creó el Banco Industrial de Cataluña y formó un Instituto de Estudios para emprender una serie de actividades económicas, culturales y sociales bajo el lema fer pais, que atendían a la defensa de los valores catalanes. En 1972 fundó una formación política, los Grupos de Acción al Servicio de Catalunya (GASC), que dos años después sería Convergencia Democrática de Catalunya (CDC).
1977 es el año en que decidió dedicarse por completo a la política aunque siguió siendo consejero de Banca Catalana; así que tomó parte en la Comisión de los diez, presentó su candidatura a diputado por Barcelona en el Congreso de Madrid por el grupo parlamentario Minoría Catalana y formó parte del Consejo Ejecutivo de la Generalitat de Catalunya. En las elecciones de 1979 renovó su escaño de diputado, que abandonó una año más tarde para presentarse al Parlamento Catalán por Convergencia. Ese mismo año de 1980 fue nombrado Presidente de la Generalitat.
En 1984, Convergencia y Unió, coalición política liderada por él, ganó las elecciones al Parlamento catalán, lo que le permitió seguir ocupando la Presidencia de la Generalitat, cargo que renovó en mayo del siguiente año.
Hasta 1986 duraron las acciones legales emprendidas contra él y contra Banca Catalana por apropiación de fondos, cargos de los que la Audiencia Provincial le exculpó finalmente por falta de pruebas. El juez dio por concluida la instrucción del sumario en mayo de 1986, después de haber recopilado más de 3.000 folios en nueve volúmenes, que se complementaban con cerca de 65.000 folios de documentación. Un mes después, los fiscales Mena y Villarejo presentaban la petición de procesamiento de los 18 ex-consejeros del banco, entre ellos Pujol, por presuntos delitos de apropiación indebida, falsedad en documentos públicos y mercantiles y maquinación para alterar el precio de las cosas. Sin embargo, en noviembre de 1986, reunido el pleno de la Audiencia de Barcelona para decidir sobre esta petición, 33 magistrados votaron en contra de procesar a Pujol, al estimar que no había indicios racionales de criminalidad en su actuación como vicepresidente ejecutivo de Banca Catalana, mientras que 8 jueces se pronunciaron a favor del procesamiento. La instrucción del caso continuó para el resto de acusados, pero en marzo de 1990 la Audiencia de Barcelona decretó el sobreseimiento definitivo del sumario contra los antiguos consejeros al no encontrar indicios suficientes de delito, aunque consideró que se pudo llevar a cabo una gestión imprudente e incluso desastrosa. Los implicados en la querella fueron Jordi Pujol i Soley, Jaume Carner i Suñol, Raimon Carrasco, Francesc Cabana i Vancells, Andreu Ribera i Rovira, Oleguer Soldevila Godó, Víctor Sagi i Vallmitjana, Josep Lluís Vilaseca i Guasch, Joan Baptista Cendrós i Carbonell, Joan Martí i Mercadal, Martí Rosell Ballester, Manuel Ingla Torra, Delfi Mateu i Sayos, Francesc Constans Ros, Esteve Renom Pulit, Joan Casablancas i Bertran, Salvador Casanovas i Martí, Antoni de Moragas i Gallissá, Joan Millet Tusell, Ramón Miquet Ballart, Lluís Montserrat Navarro, Ferran Aleu Pascual, Antoni Armengol Arnau, Pere Messeguer Miranda i Ramón Monforte i Navalón.
El pueblo español, en su conjunto, está bastante enojado con todo lo que nos está pasando y que ha llevado al país a una situación infinitamente peor que si no hubiesen ocurrido tantos “asuntos” como se han producido.
Cuando esta situación desagradable, irritante, e inexcusablemente llega a aquel pueblo que históricamente defiende su independencia -sobre todo cultural, histórica, política y de lenguaje- y cuando su personaje más representativo ha dado insistentemente mensajes en los que dice que el “…sustrato ético, moral, intelectual y vital, es lo que da coherencia, convicción y energía a la acción de un país. Es sólo a partir de estos valores básicos que puede funcionar una sociedad”-es lógico que la decepción y el desengaño sea más severa y dura.
Por eso creo, que lo que nos hace sentir la rabia que se nota en nuestros escritos, es el desencanto de haber perdido el último refugio de honestidad que nos restaba todos.
Tanto Pujol como a sus hijos se los vincula con diferentes casos de corrupción y con la titularidad de abultadas cuentas corrientes en diferentes paraísos fiscales. A partir de 2012 algunos medios de comunicación empezaron a publicar datos que apuntaban a la existencia de cuentas en Suiza con dinero irregular. A raíz de estas primeras informaciones, el banco suizo Lombard Odier certificó que dichas cuentas no existían, y el Ministerio del Interior aseguró que no reconocía el informe como oficial y que desconocía su autoría. También, en enero de 2013, Pujol afirmó en una entrevista televisiva no tener cuentas en Suiza. Existen acusaciones de que el patrimonio de la familia ha aumentado exponencialmente durante las últimas décadas, con intereses inmobiliarios en diferentes países, especialmente en Latinoamérica. Es el caso de Jordi Pujol Ferrusola y también de Oleguer Pujol, el menor de los siete hijos del matrimonio Pujol-Ferrusola.
El 25 de julio de 2014, Jordi Pujol reconoció en un comunicado enviado a varios medios haber ocultado a la Hacienda Pública durante 34 años «un dinero ubicado en el extranjero», según sus afirmaciones procedente de su padre. En ese comunicado Pujol lamentaba no haber encontrado nunca el «momento adecuado» para la regularización de esas cantidades y pedía perdón a la opinión pública. Según varios medios, se trataría de en torno a cuatro millones de euros, ubicados en Andorra, que se habrían beneficiado de la amnistía fiscal (o regularización extraordinaria) promovida por el Gobierno de España en 2012. La confesión de Jordi Pujol generó gran controversia política.
Como reacción, el 28 de julio el sindicato Manos Limpias denunció a Jordi Pujol i Soley y a su esposa ante los juzgados por los delitos de cohecho, tráfico de influencias, delito fiscal, blanqueo de capitales, prevaricación, malversación y falsedad. La denuncia recayó en el juzgado 31 de Barcelona, donde la juez titular acordó abrir diligencias y notificar su decisión a la Fiscalía. Al día siguiente, 29 de julio, el presidente Mas, tras una reunión mantenida con Pujol, anunció que este renunciaba al sueldo y a la oficina que tenía asignados como ex-presidente, así como al título honorífico de presidente fundador de CDC y de CiU. Esto incluía renunciar al trato honorífico de Molt Honorable Senyor y a la medalla de oro de la Generalidad.
Otro político más para intentar olvidarlo y marginarlo para siempre en nuestras memorias y en nuestros corazones.