¿CRIMEN INJUSTIFICABLE?

¿CRIMEN INJUSTIFICABLE?
Ayer, después de cenar, puse en marcha el televisor justo en el momento que el señor Josep Cuní conectaba con el señor Fernando Onega en Madrid.
Por este último no puse en marcha la película que tenía preparada.
No es que tenga nada contra Josep –que así lo llaman todos en el programa, en ese alarde de tuteo generalizado que se ha impuesto- pero el señor Onega llama siempre mi atención.
Josep acababa de dar la noticia del asesinato de la presidenta Isabel Carrasco cayendo en la trampa de jactarse de haber investigado en una vida -de cuatreros-, que se corresponde con una gran cantidad de políticos. No todos, claro.
El señor Onega no cayó en esa trampa y, como siempre, mantuvo una postura impecable sobre su conocida objetividad e imparcialidad, aunque dejó su puerta abierta.
Pero Josep Cuní sí que había caído, -aunque rectificó inmediatamente después- en una trampa más bien típica de un aprendiz de informador o víctima de formas indeseables y generalizadas de una gran mayoría de medios de comunicación.
Sin embargo creo que es de justicia comentar que fue un error profesional –y sobre todo de un profesional de su nivel- puesto que como persona es otro cantar.
Voy a condenar de entrada cualquier tipo de violencia. Sea cual sea. Los que me conocen saben hasta que punto soy contrario a ella, a las armas, a los juicios paralelos…
Pero, ¿de verdad alguien cree que el asesinato de Isabel Carrasco no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo en nuestro país?. Desde Andalucía hasta Catalunya.
¿De verdad alguien –interiormente- no ha reaccionado relacionando el asesinato con el comportamiento de la dirigente política?.
Hace tiempo que, en la tertulia de los jueves por la tarde de mis amigos –todos jubilados- se comenta el temor a que esto pudiese ocurrir. ¿O es que alguien puede permanecer insensible a ir conociendo las cifras de parados, de hambrientos, de “muertos de hambre” que se mantienen en nuestro entorno, paralelamente al enriquecimiento de algunos dirigentes políticos y sindicales, banqueros, especuladores…a costa de nuestros impuestos y sacrificios sociales.?
¿Hasta cuando continuará esta sangría impune, despótica e ilegal.?
¿Cuándo ingresarán en la cárcel ese montón de ladrones hasta tanto no devuelvan lo robado?
El asesinato de Isabel Carrasco es injustificable, pero el pueblo español empieza -ya era hora- a despertar de un sueño que no se merece, y eso me da, francamente, miedo.
Señor Cuní, créame, justifico su error a pesar de todo.
Roger Galisteo