CUENTOS DE LA HISTORIA I

CUENTOS DE LA HISTORIA I. Miguel de Cervantes es cordobés y andaluz: en 1593, se declaró vecino de la villa de Madrid y natural de Córdoba. No se trataba de un acta de bautismo como la de Alcalá de Henares; nunca sabremos si para Cervantes aquella ciudad de nombre encastillado, supuso realmente alguna referencia significativa. Con dicho testimonio, Cervantes muestra que todavía en el siglo XVI y XVII, se era capaz de diferenciar el lugar de nacimiento del verdadero lugar de origen familiar por genealogía y por sentimiento, en consonancia con su herencia cultural andalusí.
“La alcurnia y cepa de Cervantes tiene su origen en conversos cordobeses y granadinos, según los irrefutables documentos cervantinos del Archivo de Protocolos de la ciudad de Córdoba, dados a conocer por el historiador y biógrafo cervantino José de la Torre y el Cerro (1923-1925), quien suministró junto con Alonso Cortés a Francisco Rodríguez Marín, los nuevos documentos cervantinos hasta entonces inéditos.”
Esta genealogía así como la autenticidad de los documentos cervantinos citados, están confirmados por reconocidos biógrafos cervantistas, entre ellos Luis Astrana Marín (1948-1996), Américo Castro (1925-1972), Françoise Zamantar (1980), Rosa Rossi (1988), Jean Canavaggio (1958-1997), Martín de Riquer (1967-1997), Marthe Robert (1963-1996), Fernando Arrabal (1996), Luis Combet (1980), Arsemo Escolar (1997), Franco Meregalli (1997), Angelina Costa Palacios (1997), Alberto Sánchez (1997), Krzysztof Sliwa (1997), Daniel Eisenberg (1997), Manuel Andrino (1997), Antonio Cruz Casado (2000) y otros.
Una de las ramas moriscas de los Cervantes asentados en Córdoba era originaria de Granada. Familia de artistas, músicos y cantores, que habían sufrido en directo las consecuencias de la paulatina conquista de aquel reducto de soberanía andaluza que era el emirato Nasarí, así como la obligada conversión cristiana; viéndose forzados a cambiar de lugar y de vida por desenvolverse con mucha dificultad tras la conquista cristiana de estos territorios.
Esta rama de los Cervantes había contemplado la pena infinita del jardín granadino con sus fuentes cegadas. Habían presenciado el desgarro humano y la ruina que provocó la conquista de la ciudad, ensanchando su penumbra con una tristeza del tamaño del universo… Eran recién conversos a la fe de Cristo y tuvieron que improvisar y tejer un laberinto de supervivencias veladas, aprender de forma más que acelerada que todos los caminos conducían exclusivamente a Roma y… poco más. Álvaro de Cervantes hizo oposiciones a maestro de canto en la Mezquita-catedral de Córdoba, al ganar la plaza se trasladó con su familia a dicha ciudad. Muchos de los avatares de la familia de Cervantes están muy bien documentados en el Archivo de Protocolos de Córdoba a lo largo de más de cien años. Durante los siglos XVI y XVII, abundan en esta ciudad los apellidos Cervantes y Saavedra en diferentes ramas de cristianos nuevos. La ascendencia cordobesa de Miguel de Cervantes podemos establecerla desde su tatarabuelo hasta nuestro autor.