EL COMITÉ CENTRAL DE MILICIAS ANTIFASCISTAS DE CATALUNYA.

El 21 de julio de 1936 fue creado por el presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, bajo la presión ejercida por las centrales sindicales anarquistas CNT y FAI, que habían capitalizado la lucha obrera en las calles de Barcelona, consiguiendo doblegar a los militares sublevados el 18 de julio. El Comité presentaba un claro predominio de las organizaciones anarquistas, si bien también se encontraban representadas en el mismo todas las fuerzas del Frente Popular.
Se trataba de anular políticamente a la Generalidad y empezar la revolución. El Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña se hizo cargo de la política de seguridad creando el Comité Central de Patrullas e Investigación, dirigido por Aurelio Fernández Sánchez, de la CNT-FAI, que “se encargó de la persecución de los colaboradores y simpatizantes de la sublevación”. Aurelio Fernández, anteriormente, en 1922, se había adherido al grupo Los Solidarios, participando en el asalto del Banco de España de Gijón en septiembre de 1923. Fue consejero de Sanidad y Asistencia Social del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, puesto que ocupó del 16 de abril al 5 de mayo de 1937. Después de los Hechos de mayo de 1937 fue procesado por estafa. Se exilió a Francia con Joan García Oliver y después a0
/ México, de donde ya no volvió.
Del Comité de Patrullas e Investigación nació el departamento de Patrullas de Control, a cargo de José Asens, también de la CNT-FAI, “que eran una policía obrera, revolucionaria, una garantía para todos los trabajadores, de que la contrarrevolución no levantara cabeza en la retaguardia, y de que la revolución caminaría hacia adelante”.
Todos los registros y detenciones fueron autorizados y documentados oficialmente por José Asens o por su secretario, Gutiérrez. Salvador González representante de la UGT en el Comité, fue encargado de inspeccionar las actividades de todas las secciones de Patrullas.
A partir de noviembre del 1936 las acciones violentas de las patrullas fueron más limitadas. Durante la primera mitad del 1937 era difícil discernir las acusaciones lícitas de abusos de la contra propaganda proveniente sobre todo de los comunistas. En la práctica, las Patrullas de Control eran la principal fuerza armada organizada del anarquismo en Cataluña y un importante instrumento de la CNT-FAI para mantener su poder político.
La mitad de los hombres de estas patrullas pertenecían a la CNT-FAI y ahí estaban encuadrados José Serra, Tomás García y Mauricio. Aparte de los asaltos a edificios religiosos y hogares burgueses, con objeto de saqueo y registros, los patrulleros actuaban como escuadrones de la muerte, encargándose de ejecutar las órdenes de Manuel Escorza del Val, empeñado en “limpiar la retaguardia de Cataluña de curas y burgueses”. Escorza del Val les proporcionaba listas de detenciones y luego les ordenaba su ejecución.
Las dos brutalidades mas destacables de José Serra y sus hombres fueron la matanza de 45 Maristas en Barcelona con el engaño de trasladarlos a Francia a cambio de una cuantiosa cantidad económica y el incendio y destrucción de la Iglesia de Santa María del Mar, sin que los prebostes de la Generalitat moviesen un dedo por solucionarlo. Santa María del Mar estuvo once días ardiendo.