ESTRATEGIA DE LA CONQUISTA DE VALENCIA

ESTRATEGIA DE LA CONQUISTA DE VALENCIA

En la primavera de 1237 el rey Jaume I “el Conqueridor” se encontraba en plena campaña por conquistar Valencia a los musulmanes. Hasta aquel momento no había tenido lugar ningún choque importante entres las fuerzas cristianas y las musulmanas, pero cuando el rey catalán estaba llegando al llamado Puig de Cebolla para reconstruir su castillo y crear así una plaza fuerte, recibió noticias de que Zayvan, el rey de Valencia se encontraba en Puçol con todas sus fuerzas militares con la intención de presentar batalla campal.
Jaume I contaba en ese momento únicamente con 2000 infantes y un centenar de caballeros, no obstante decidió responder al caudillo musulmán accediendo a entablar el combate.
Pero el Zayvan dispuso echarse atrás y renunciar al combate, de esta manera Jaime I tuvo tiempo de regresar a Catalunya en busca de víveres y material para sus soldados, que quedaron al mando de su tío Bernat Guillem d´Entença.
El rey de Valencia, al enterarse de la partida de Jaume I, decidió presentar batalla a los cristianos situados en el Puig d´en Cebolla, reuniendo un gran ejército formado por “tota la força de Xàtiva fins a Onda, que eren un sis-cents cavallers i uns onze mil homes de peu”.
Ante semejante fuerza, no es de extrañar que las huestes de Guillem d´Entença se sintiera atemorizada.
La noche anterior a la batalla, d´Entença se reunió con sus hombres para decidir que hacer; se barajó la posibilidad de abandonar la posición, pero según el cronista Bernar d´Esclot : “Guillem d´Aguiló afirmó que estaban en el Puig para honrar a Dios y a Santa María y que a pesar de ser pocos, era preferible morir con honor que vivir con deshonor, convenciendo así al resto de guerreros”.
El día 20 de agosto de 1237, a la salida del sol, Zayvan se presentó en la llanura, ante la montaña de la Patà, donde se encuentra el castillo. En vanguardia situó a los infantes de la frontera de Xèrica, de llíria, de Onda y de Sogorb; estos peones iban por delante de los soldados más experimentados lo que hace pensar que para reclutar a tamaño ejército el rey Zayvan tuvo que contar con muchos hombres que tenían poca o ninguna experiencia militar. Tras ellos se desplegó la caballería.
Bernat Guillem d´Entença dejó a una guarnición en el castillo para apoyar a la fuerza que salió de éste para enfrentarse a los musulmanes. No obstante, lo que resulta extraño es que el castillo del Puig, más que un refugio desde donde defenderse apunta como todo lo contrario: un estorbo.
En “el Llibre de Fets” de Jaume I, se relata que “sortiren tots armats fora del Puig, perquè deien que, si s´embarreraven, pitjor els seria, i més ràpidament els prendrien que si els trobaven fora”.
No es una táctica estratégicamente acertada si tenemos en cuenta que los soldados catalanes tenían víveres para soportar un asedio de meses, un aljibe con agua constante y una guarnición para resistir en la fortaleza, además los sitiados podrían haber recibido con cierta celeridad los refuerzos provenientes desde Burriana.
El hecho es que las tropas de Entença presentaron batalla campal, siendo derrotados en los primeros ataques realizados por los sarracenos.
Los cristianos retrocedieron hasta la ladera de la montaña donde podían ser auxiliados por la guarnición del castillo. Al tiempo que se realizaba esta retirada, uno de los centinelas apostados en el castillo empezó a gritar “s´en van, s´en van i són vençuts”. (Se van, se van están vencidos)
Efectivamente, cuando las tropas aragonesas estaban siendo obligadas a retirarse a sus últimas líneas defensivas, los musulmanes emprendieron una caótica retirada.
Jaume I explica: “els sarraïns que eren a la rereguarda, que cobrien els altres, començaren a fugir primer que els qui eren davant; i els nostres atacaren la davantera dels sarraïns, i els separaren.
I en aquell moment es començà a guanyar la batalla, i la victòria durà fins al riu Sec, que és entre Foios i València”.
Los textos árabes dan fe de esta inaudita victoria cristiana y alejan la duda de que se trate de una victoria legendaria. Así, el poeta Ibn al-Abbar escribe: “Paraos ante los despojos ilustres y nobles que las puntas de las lanzas y las hojas de las espadas desgarraron en jirones. Que Allah riegue los cadáveres que han quedado sobre las laderas de Anisa, con abundantes aguaceros, derramados por pesadas nubes. Su pundonor les valió su perdición. Aquel jueves, al mismo tiempo que sus cargas repetidas sobre el campo de batalla donde se apretaban los combatientes” . Otro poeta contemporáneo, Abu al Mutarrif (1186-1251) describe: “El desastre de Anisa (el Puig) había sido la señal previa de ese día, cuando salieron de su guarida los leones furiosos”.
El mismo Jaume I escribe: “en moriren molts que foren ferits d´espasa, i d´altres que no tenien cap colp. I dels nostres moriren Rui Xemenes De Llucià, que tant entrà en els primers assalts que ningú ja no el veié, fins que el trobaren mort; i hi morí el seu fill major, don Ximén Peres de Terga, i una altre que tenia la senyera de don Bernat Guillem. I hi hagué més cavallers ferits, pero que no en moriren”.
¿Pero cómo se consiguió la victoria? Según explica el cronista Bernat Desclot, Guillem d´Entença se cercioró de los medios de los que disponía antes de entrar en combate: unos 70 caballos de guerra, unos 200 mulos , unos 100 caballeros y unos 2000 infantes. Además había tres galeras reales ancladas en la playa. Los catalanes siguieron una estratagema; los que no tenían caballos de guerra utilizaron mantas y sábanas para disfrazar a los mulos y caballos percherones, de manera que el número de caballeros aumentó de cara al enemigo. Los hombres de las galeras se incorporaron a la fuerza del castillo llevando consigo todos los estandartes, banderas y trompetas de los que dispusieran, de manera que se incrementase el impacto perceptivo, tanto visual como auditivo, entre los musulmanes.
Este plan lo pudo idear Guillem d´Entença el día anterior de la batalla, ya que un cautivo cristiano consiguió escapar de la prisión de Valencia y pudo llegar al castillo del Puig para avisar de la inminente fuerza musulmana que se acercaba. La mañana del 20 de agosto, d´Entença salió del castillo con 50 jinetes y mil infantes, atacando a los sarracenos.
El resto de tropas, es decir los templarios, hospitalarios y sirvientes disfrazados de caballeros, con las trompas y banderas quedaron en el castillo bajo las órdenes de Guillem d´Aguiló.
En el momento crítico del combate, cuando los guerreros de Entença estaban en retirada, las tropas del castillo salieron haciendo ondear todos los estandartes de manera que el enemigo creyó que se trataban de los refuerzos del rey aragonés. Los musulmanes huyeron, no sin antes sufrir unas “10000 bajas” según los cronistas de la época.
Esta fue la única gran batalla de la conquista de Valencia por parte de Jaume I, y por supuesto de Guillem d’Entença, conquista que se consumó el 9 de octubre de 1238.