¿IMPROVISACION?

¿IMPROVISACION?

No deja de ser un chiste malo, pero el hecho de que media España haya tenido que aprenderse cómo se pronuncia el nombre de Carles Puigdemont denota la improvisación con la que se ha elegido al nuevo ‘president’ de la Generalitat. Y no lo decimos únicamente porque el propio Artur Mas, el ‘expresident’, reconociera que el mismo jueves se encerró en su despacho para preparar las que iban a ser las cuartas elecciones en siete años -de hecho se fue a dormir convencido de que no debía dar un paso al lado (fue muy explícito en una entrevista en TV3)- y se levantó con la idea contraria. Sino porque todo lo que ha rodeado este proceso de negociación es sorprendente y bizarro que ha acabado por conformar un Gobierno de ideologías contrarias –Convergència, Esquerra y la CUP- con muchos retos para los que no han planteado soluciones.
El tablero de juego queda así:
– El nuevo ‘President’ será Carles Puigdemont, de Convergència, alcalde de Girona y presidente de la Asociación de Municipios Independentistas. Su nombre no figuraba en ninguna quiniela y ni siquiera ocupaba el primer puesto de Junts pel Sí por Girnona. Tan rupturista es su líneapolítica que la Audiencia Nacional investiga al consistorio por adherirse a la declaración independentista del Parlamento de Cataluña.
– El Govern ha ninguneado el proceso electoral a tenor de las palabras de Artur Mas en su despedida: “Ha habido que corregir mediante acuerdos aquello que las urnas no nos dieron”, y se refirió a las elecciones anticipadas de marzo como “una posibilidad de caos en nuestro país”. ¿Acaso cuando las ha adelantado en otras ocasiones no lo eran también?
– El nuevo gobierno catalán nace con el único objetivo de cumplir la hoja de ruta según la cual esta será la última legislatura de Cataluña como comunidad autónoma. Como ni el propio Puigdemont se esperaba ser elegido presidente regional, nadie había preparado discurso. “Como pueden imaginarse, no había pensado que hoy estaría aquí en esta situación”, dijo antes de pedir disculpas por esa escasa preparación.
– La falta de guión propició que Puigdemont se limitara a calcar el programa que expuso Artur Mas en sus fallidos debates de investidura: El nuevo Gobierno no solo defenderá proclamar la independencia en 18 meses, sino también los pasos de la declaración de ruptura invalidada por el Tribunal Constitucional. “No es tiempo para cobardes”, señaló Puigdemont quien se definió como presidente de la “posautonomía y de la preindependencia”.
– Puigdemont va a ser el primer ‘president’ que no conforma su equipo de Gobierno. Todo apunta a que heredará el que dibujó Artur Mas y que contará con dos vicepresidencias: una económica, que encabezará Oriol Junqueras (ERC), y otra social, al frente de la cual estará la actual portavoz en funciones, Neus Munté (CDC). El tercer hombre fuerte del nuevo Gobierno catalán será Raül Romeva, persona de confianza de Junqueras y no de Puigdemont, que ocupará un departamento de nueva creación: Asuntos Exteriores. En definitiva, será un ejecutivo de un presidente de un partido nacionalista de derechas con un vicepresidente de izquierdas. ¿Se imaginan un Gobierno presidido por Rajoy y con Pablo Iglesias de vicepresidente?
– ¿18 meses o 36? Artur Mas ha reconocido que su idea es que Puigdemont sea presidente hasta 2018. El tiempo que él calcula que necesitará para refundar CDC y volver a presentarse a unas elecciones. Pero en el escenario con el que trabaja la CUP Cataluña será independiente en 18 meses y luego habrá que reorganizarlo todo. Los socios de Gobierno se sentarán a trabajar con una visión muy diferente la una de la otra.
– Junts pel Sí logró convertir las elecciones autonómicas en una referéndum sobre la independencia y eso se nota en la ausencia de programa. En su discurso, Puigdemont no habló de corrupción, educación, sanidad o paro.
– Al igual que ocurrió con el Ayuntamiento de Madrid, con Ana Botella, y con la Comunidad de Madrid, Ignacio González, Cataluña será presidida por un candidato al que nadie votó.
– Pese al tiempo perdido desde el 27S hasta ayer por el bloqueo de la CUP, el nuevo Govern nace con un proyecto de dudoso éxito que ya ha sido impugnado ante el Tribunal Constitucional. Además el PP se guarda en la manga la aplicación del artículo 155 de la ley de leyes por si fuera necesario intervenir las competencias de la Generalitat, medida que debe aprobar el Senado, Cámara con mayoría absoluta del PP. Si quieren lograr la independencia tendrán que articularlo de otra manera.
De Asier Martiarena.