JOAQUIM NADAL

El pasado miércoles día 28 presentamos mi trabajo ”Històries i Llegendes de la Mar Catalana” en el Real Club Náutico de Barcelona.
Lo hizo de manera brillante y sugestiva, Joaquim Nadal.
Aquí quisiera destacar, mucho más que el hecho del trabajo, el marco que utilizó Joaquim Nadal, antes de empezar, para justificar su presencia entre nosotros y revelarnos el porqué aceptó hacerlo, sin dudarlo, cuando se lo propuse.
Llegó, a finales de los años setenta, a presidir la alcaldía de Girona, en plena juventud; una Girona triste y gris, dominada por intereses arcaicos heredados de un régimen que nada tenían que ver con la Girona que dejó 23 años más tarde.
Recordó con lucidez y cordura nuestras ágiles discrepancias públicas a consecuencia de la defensa de una idea de ciudad por un lado y la de intereses opuestos por otro. Pero dejó claro que se produjeron en el marco del respeto y la educación, que desembocaron en una honda, aunque poco fomentada amistad, fruto de la divergencia de nuestros caminos.
Cierto.
Lo que Quim Nadal no sabe, -creo que no sabe porque cuando yo estaba en Girona se enteraba de todo- y quizás tampoco lo sepan mis ininterrumpidas amistades, que me auguraban un buen futuro político, fue que ese sentimiento de amistad ha estado permanentemente presente en mis recuerdos de Girona.
En el cuadro de aquella situación, la oposición política, presidida por el bueno de Vidal y Gayolà, me propuso adherirme a la lista en una segunda convocatoria, en una situación inmejorable.
Pero Vidal y Gayolà se equivocaba con respecto a su adversario político.
Entonces, dije que no, porqué consideré que yo no estaba a la altura de enfrentarme a un Rafa Nadal o a un Roger Federer, como Quim Nadal.
Ese sentimiento que yo guardaba convencido que era unilateral, quedó al descubierto también por parte suya y eso fue lo mas emotivo –para mí- de todo lo que se dijo.
Una vez mas se demuestra que, en general, los caminos vuelven a encontrarse al otro lado de la montaña, aunque al nacer vayan por vertientes distintas.
El libro espero que guste a todo aquel que lo lea, está escrito con la intención de dar a conocer o recordar muchos rincones de nuestra mar –que a mi me gusta denominar como Mar Catalana- y de su antiquísima historia.