La Coronela, els Miquelets, Somatens y els Mossos d’Escuadra.

La Coronela, els Miquelets, Somatens y els Mossos d’Escuadra.

A fin de movilizar a los centenares de refugiados austracistas de los reinos de España que se agolpaban en Barcelona, los Tres Comunes de Cataluña concibieron la idea de organizar los regimientos del Ejército de Cataluña en función de la procedencia de los soldados; según dicho plan, de los ocho regimientos de infantería que se alzaron, el regimiento de la Diputación, el regimiento de Barcelona, el regimiento de Nuestra Señora del Rosario y el regimiento del coronel Busquets serían reservados a los catalanes, el regimiento de San Narciso para los alemanes, el regimiento de Nuestra Señora de los Desamparados para los valencianos, el regimiento de la Santa Eulalia para los navarros, y el regimiento de la Inmaculada, bajo el comando teórico del general comandante Villarroel pero efectivo del coronel Gregorio de Saavedra, para los castellanos. Así mismo de los seis regimientos de caballería que se alzaron, el regimiento de coraceros de San Miguel fue reservado para los aragoneses. A pesar de las intenciones de los Tres Comunes de Cataluña, la mayor parte de la leva tuvo que completarse con tropas catalanas. En cuánto a los antiguos miquelets (migueletes), fueron reorganizados y encuadrados en los llamados regimientos de fusileros de montaña; el regimiento del coronel Amill fue bautizado regimiento San Raimundo de Peñafort, el del coronel Rau fue llamado del Ángel Custodio, mientras que el del coronel Vilar y Ferrer mantuvo su nombre y el regimiento del coronel Ortiz, bajo la protección de San Vicente Ferrer, estuvo reservado a los miquelets valencianos. Por su parte la Coronela de Barcelona, la milicia formada por los cofrades de los gremios barceloneses, fue reorganizada como un solo regimiento de seis batallones: el Santísima Trinidad, el Inmaculada Concepción, el Santa Eulalia, el San Severo, el Santa Madrona y el Nuestra Señora de la Merced. Los miembros de la Coronela de Barcelona estaba sometidos a la jurisdicción militar cuando entraban de guardia y estaban a sueldo de la Ciudad; asimismo estaban completamente uniformados y equipados con fusiles de primera calidad desde 1707, siendo su coronel el conseller en cap de Barcelona. Para mantener el orden público dentro de la Ciudad se levó la Compañía de la Quietud, y para aquellos inhábiles para el servicio de armas se organizaron los batallones de barrios, formados por ciudadanos que sin recibir paga tenían el cometido de servir de fuerza de trabajo, desescombro y reconstrucción en caso de bombardeo. Finalmente se levaron las compañías de voluntarios formadas por civiles barceloneses y de otros estados de la Corona de Aragón que no estaban a sueldo pero que servían voluntariamente con armas propias, sin patente oficial y sin uniforme. Así mismo para la armada naval se movilizaron cincuenta tartanas de guerra, nueve bergantines y seis fragatas, mientras se equiparon con entre veinte y cuarenta cañones cuatro navíos: el San José, el Santa Madrona, el Santa Eulalia y el San Francisco de Paula con el fin de custodiar los convoyes de suministros, armamento y munición procedentes de Mallorca.
Miquelets i Somatens tiene su origen en los antiguos “sacramentales”. El 15 de enero de 1257, Jaime I otorgó la “Carta de Comunión y Amistad sobre la Defensa de los hombres del Llobregat” documento que se conoce también con el nombre de “Carta del Sacramental”, en el que se dan indicaciones de defensa a los “payeses” del Pla de Llobregat que estaban amenazados por los ladrones. Se les autorizaba a poseer armas como ballestas, espadas o lanzas. Utilizaban siempre en momentos de peligro, la campana, para convocar a todos los vecinos que se prepararan para la defensa. En caso de guerra el rey estaba obligado a acudir en ayuda de ellos en virtud del Princeps Namque. En Catalunya durante el siglo XVIII no había otro cuerpo de defensa que Sometens y Miquelets. Así es que el Someten eran civiles armados, organizados localmente y movilizados eventualmente. Mientras que los Miquelets eran voluntarios que cobraban un sueldo, quienes inicialmente eran hombres de la montaña pero muy pronto se extendieron por todo el país. En el siglo XVI parece ser que Miquelot de Prats (de Prats de Molló) militar al servicio de César Borgia) organizó una partida de milicianos con el sobrenombre de Miquelets. Durante la Guerra dels Segadors se formaron en milicias denominadas oficialmente Compañía de Almogávares. Puesto que se había reconocido en Catalunya el derecho a tener armas, amparaban esta organización militar catalana. En aquel momento de la Guerra de Sucesión, cuando Catalunya estaba en luchas intestinas y permanentes contra castellanos y franceses les Escuadra de Miquelets eran movilizadas incluso por una autoridad local. Su forme de hacer la guerra era parecida a lo que ahora llamamos “guerra de guerrillas”.
“Esta clase de milicias no guarda forma militar en los combates y rara vez si no son precisados pelean en las llanuras. Ocupan siempre montes, colinas, bosques y desfiladeros. Estan en las fronteras y hacen correrías dentro de los países enemigos. Dentro de las plazas en tiempo de sitios sirven con ventaja.
Mas tarde adoptaron estructura regimental y fueron denominados “Regimientos de Fusileros de Montaña”.
En 1713 fueron suprimidos con el Decreto de Nueva Planta por su integridad en la lucha contra Felipe V. (“Narraciones Históricas” de Francesc Castellví i Obando).