LA HISTORIA Y LEYENDA DEL CAMINO DE SANTIAGO.

LA HISTORIA Y LEYENDA DEL CAMINO DE SANTIAGO.

Capítulo IV

El Camino de la Diosa.

No han sido los cristianos los únicos que han pretendido apoderarse del Camino, pues ya los griegos lo incluyeron en su propia mitología muchos siglos antes. Aristóteles lo denominaba el Camino de Herakles.
Partiendo de Italia el héroe griego Hércules llega a la Península Ibérica (Hesperia) para realizar varios de sus trabajos míticos e iniciáticos.
Hesperia era la tierra más próxima al Otro Mundo, una tierra donde todo podía ser posible, y por ello no es de extrañar que Hércules venga hasta aquí en busca de las Manzanas de Oro, ubicadas en el Jardín de las Hespérides.
Y posteriormente regresa para cumplimentar el Camino de Santiago, o Camino Herakliano, combatiendo con el mítico rey Gerión y matándolo en un lugar frente al Atlántico, muy próximo a Santiago de Compostela. Ese lugar es la ciudad de Brigantia, más conocida actualmente como A Coruña. Y allí se alza todavía, la famosa Torre de Hércules.
Mas no fueron tampoco los griegos quienes inventaron este camino de peregrinaje de iniciados, sino que ya era antiguo cuando estos llegaron.
Antes que los griegos se le denominaba con un poético y singular nombre: el Camino de los Gansos Salvajes.
Desde luego estamos ahora situándonos en los inicios de la cultura celta. Y es posible que estos, a comienzos del primer milenio antes de Cristo, heredaran también el Camino de otra cultura anterior desconocida.
Pero situémonos ahora en aquel momento de la historia, cuando la cultura celta se extendía por la mayor parte de Iberia: desde la costa de la Luz por el sur hasta Portugal, y subiendo en un gigantesco arco por todas las costas atlánticas hasta el Canal de la Mancha. También gran parte del interior de la Península estaba ocupada por celtas que se mezclaron con aquella cultura híbrida mediterránea que se denominó Ibera.
¿Y que divinidades existían en aquella época dentro del mundo celta?
Pues en el caso que nos ocupa mencionaremos a una pareja de dioses, los cuales no sabemos si ya pre-existían en estas tierras antes de la llegada de la cultura celta.
Esta pareja divina son Lugh y Lusina.
En un principio Lugh era un dios sin sexo, un dios hermafrodita, como suelen ser los dioses primigenios.
Pero cuando los seres humanos necesitaron concebir dioses divididos sexualmente pues entonces Lugh se desdobló en su gemela Lusina.
Así que esta pareja que en origen fueron Uno y luego dos se repartieron los atributos del Principio Divino del que proceden en origen.
Lugh fue el dios celeste de la luz y su hermana Lusina se convirtió en la diosa terrestre cuyo elemento era el agua. Así este dios doble tenía una parte masculina celeste y otra femenina terrestre: luz y agua.
El animal que representará a esta diosa será el ánade conocida como oca, o también a estas aves se les denomina ganso. Los gansos u ocas representarán a la diosa. Y curiosamente el cristiano Camino de Santiago está plagado de topónimos oca. ¿Que relación pueden tener con la diosa?.
Lusina es la diosa o el hada de las aguas, su poder rige sobre ríos, fuentes y por supuesto el mar. A veces se la representa como una sirena o como una mujer cuya parte inferior es una gran cola de serpiente. Pero también la tradición de siglos la ha representado como una mujer con pies palmeados, es decir con pies de oca o de sirena.
Y resulta que sabemos que la denominación más antigua conocida del Camino de Santiago fue el Camino de los Gansos/Ocas Salvajes. Es decir, que en un tiempo anterior a nuestra historia cristiana el famoso camino era el Camino de la Diosa.
Por ello no es de extrañar y ahora podemos comprender el porqué de la concha marina o vieira que desde la noche remota de los tiempos llevaron y siguen portando los peregrinos, aunque los actuales desconozcan el motivo y el origen del símbolo.
La Vieira es la misma concha con la que aparece representada la diosa Venus (o Afrodita) cuando se dice que nace de las aguas. Porque la Venus griega no es sino una imitación de la diosa celta Lusina, diosa madre de las aguas, así como diosa terrestre y lunar.
Los griegos ya sabían de este peregrinaje en las viejas tierra de Iberia, a la que llamaban Hesperia, es decir la Tierra del Atardecer.