LA HISTORIA Y LEYENDA DEL CAMINO DE SANTIAGO.

LA HISTORIA Y LEYENDA DEL CAMINO DE SANTIAGO.

CAPÍTULO I

El Camino de Santiago (en gallego: Camiño de Santiago) es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de toda España y de toda Europa para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las supuestas reliquias del apóstol Santiago el Mayor.
Los orígenes del culto a Santiago en la Hispania romana son desconocidos, pero parece ser que en el año 812 se encontraron reliquias atribuidas al apóstol. Al final del siglo IX se extiende por la Europa cristiana.
Alfonso II rey de Asturias, mandó construir una iglesia en el lugar que, según cuenta la leyenda, reposan los restos del apóstol Santiago.
Los orígenes del culto a Santiago en Galicia permanecen en la oscuridad de los tiempos.
A finales del siglo VIII se difunde en el noroeste de la Península Ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en estas tierras, tras evangelizarlas.
Así ocho siglos después de la muerte del Apóstol Santiago, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo o Paio dijo que había visto una estrella posada en el bosque Libredón.
El descubrimiento del supuesto sepulcro coincide con la llegada al reino astur de mozárabes huidos de las zonas dominadas por los musulmanes, buscando donde poder practicar sus creencias religiosas.
Muy pronto, la noticia se extendió por toda la Europa cristiana y los peregrinos comenzaron a llegar al lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, que degenerará en el término Compostela.
Es generalizada la creencia entre algunos estudiosos de que Prisciliano fue enterrado en estos lugares cuando trajeron su cuerpo desde Tréveris (Alemania).
Menéndez Pidal opinaba que en cierto sentido se puede considerar al caudillo musulmán Almanzor como el gran revitalizador del Camino y quien provocó su fama internacional. En efecto, los repetidos ataques de Almanzor sobre los reinos cristianos españoles llegaron a inquietar a los monjes de la abadía benedictina de Cluny, en aquel momento el más importante centro del cristianismo europeo.
Religiosos vinculados a Cluny elaboraron el Códice calixtino, y la historia compostelana y los reyes españoles favorecieron, en todo lo posible, la constitución y proyección de una red de monasterios cluniacenses en el norte de España y singularmente alrededor del Camino. Aquella política estaba íntimamente relacionada con el deseo de los monarcas españoles de romper con su aislamiento respecto de la Cristiandad mediante lazos dinásticos, culturales y religiosos.

Después del siglo XIV se produjeron muchas convulsiones sociales en Europa que desviaron a los peregrinos potenciales hacia otros destinos. Por otra parte, la ”Reconquista” desplazó toda la atención económica y gubernamental de los reinos españoles hacia el sur.
El Camino de Santiago perdió el esplendor de los siglos anteriores.
El Cisma de Occidente en 1378 agravó y dividió a la Cristiandad.
El siglo XV tampoco ayudó a su revitalización, plagado de acontecimientos desagradables en el viejo continente: guerras, hambre, peste, malas cosechas, sequías…
Aun así, muchos creyentes seguían acudiendo hasta la tumba del apóstol para cumplimentar su penitencia pero, año tras año, el Camino fue cayendo en el olvido.
En España la ruta originaria pasaba en un principio por la calzada romana que cruza el Pirineo por el puerto oscense del Palo (Valle de Echo), pero pronto fue abandonada para atravesar el puerto de Somport, Huesca (vía tolosana), tal como describe el Códice Calixtino. A lo largo del camino, se construyeron iglesias y hospitales bajo la advocación de Santiago y, también, por otras adoraciones muy consideradas en los siglos XI y XII.
“…pese a todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible, sin embargo, alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella, una sola noticia remota, clara y autorizada. Un silencio de más de seis siglos rodea la conjetural e inverosímil llegada del apóstol a Occidente, y de uno a ocho siglos la no menos conjetural e inverosímil traslatio. Sólo en el siglo VI surgió entre la cristiandad occidental la leyenda de la predicación de Santiago en España; pero ella no llegó a la Península hasta fines del siglo VII”.
C. Sánchez Albornoz: “En los albores del culto jacobeo”, en Compostellanum 16 (1971) pp. 37-71.