LLÁMAME PUTA.

 

LLÁMAME PUTA.

Que sí, que me llames puta.

El otro día los amigos de la tertulia de los martes me decían que siempre escribo o comparto temas sobre la política y que les gustaría leer cualquier cosa de interés general que no lo fuese.
Y me acorde del artículo que escribió Carmen Chaparro sobre el futbol y la mujeres.
Hay lo dejo.
“Que sí, que me llames puta.
Puta. Y zorra. Y guarra.
Puedes repetir las veces que quieras. Durante un tiempo prudencial claro, no vayamos a pasarnos. Pongamos que durante unos 90 minutos. Durante todo ese tiempo te dejo que me insultes. Puta. Zorra. Guarra. “Ojalá Franco levantara la cabeza y os mandara a vuestro sitio, que es la cocina”. “Vete a fregar, que éste no es tu sitio”.
Soy mujer. Así que no importa cómo me llames. Por 50 euros puedes insultarme a voluntad. Porque 50 euros es la ridícula multa que ha impuesto la RFEF a la UD Tesorillo por todos esos insultos a una mujer árbitro, Laura J.G.C, durante un partido jugado el 22 de febrero.
Pero si eres hombre… ayyy si eres hombre y te insultan.
Porque te pueden cerrar el campo. Como le acaban de cerrar el campo al Meirás, tras unos gritos racistas a un árbitro colombiano de piel mulata.
O te pueden multar con 12.000 euros, como le sucedió al Villareal después de que un aficionado le lanzara un plátano a Dani Alves.
O con 9.000, si eres el Zaragoza y los insultos racistas van dirigidos a Samuel Eto’o.
O con 5 partidos de sanción –que al final quedaron en nada por falta de pruebas contundentes-, si te llamas Busquets e insultas –llamándolo mono- al jugador del Real Madrid, Marcelo.
¿Ves, Laura? Si fueras mulata o negra y te insultaran por serlo, los culpables recibirían un castigo ejemplar. Pero, como eres mujer, vete a casa a fregar.
Te pueden insultar. Como llevan varias semanas insultando a la exnovia de un jugador del Betis. ¿Se acuerdan? “Rubén Castro, alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”, le canta parte de la afición bética a un hombre procesado por cuatro delitos de violencia de género y uno más de amenazas.
Preguntado el pasado domingo por el asunto, ante las cámaras de Deportes Mediaset , Castro dijo, textualmente “la gente que cante lo que quiera”. ¿Los vas a condenar, te parecen mal?, le insiste el periodista. “Mal no. Cada uno es libre de decir lo que quiera”.
Tuit de BalloteliTuit de BalloteliClaro. Decir que una mujer se merece que le peguen, porque es una puta, es libertad de expresión.
Luego ya si 70 putas mueren asesinadas al año por sus parejas y exparejas, miremos para otro lado. Porque claro, el racismo es una cosa.
Porque, claro, hay que “enviar una señal clara a los racistas de que su tiempo se ha terminado” –Joseph Blatter dixit-. Pero de los machistas ni mú. Porque claro, a Mario Balotelli le pueden multar con 25.000 libras por un tuit de tintes racistas; pero a Rubén Castro veremos si le chistan -si alguien, alguien, le chista- por fomentar la violencia de género.”