LOS ANGELES PERDIDOS

LOS ANGELES PERDIDOS
Se trata de una fotografía que me ha puesto los pelos de punta, y que aparece en la página 15 de La Vanguardia del domingo día 1 de febrero.
El comentario –marginal- dice que no se consigue avanzar en los contactos para conseguir la paz en Ucraïna. Que la última reunión acabó sin acuerdo. Que los separatistas lanzan ultimátums. Que los otros luchan para no perder la ciudad de Debaltseve. Una columna de poco mas de 10 x 4 cms. Al lado de la fotografía que ocupa el resto del ancho de la página. Lo firma G.A.
Eso es todo. ¿Eso es todo?. Sí.
Estoy aterrorizado, estoy atónito, estoy desconcertado.
¿Hasta donde puede llegar la insensibilidad y la indiferencia de los seres humanos.?
Antes de comentar la fotografía quiero decir, a los que lean esta reflexión, que empezando por los seres que me rodean, la frialdad ante imágenes como esta, está llegando a unos límites inconcebibles. La Vanguardia se lee en mi casa y se lee en los círculos de amigos con los que charlamos, censuramos y aprobamos o no, las noticias destacables de los medios de comunicación. En mi casa habían leído las cuatro rayas de G.A. pero el tema de la fotografía ni se comentó ni mucho menos se recordaba. En la tertulia semanal con los amigos ni tan solo recordaban haber visto la noticia.
Es sencillamente increíble como los seres humanos podemos llegar a un nivel de negatividad sensitiva tan alto.
Un hombre muerto en la acera con un tiro en la cabeza. Dos mujeres charlando tranquilamente a pocos metros del muerto y una joven ¿paseando? con el gesto puesto en sus secretos. En la moderna camiseta de la muchacha puede leerse “Lost Àngels”.
¿De verdad que ni aquellas ni ésta han visto el cadáver ensangrentado tirado en mitad de la calle? ¿De verdad hemos llegado a un punto en el que un cadáver mas o menos no le importa a nadie?
No sé si los ángeles nos han abandonado o no, pero de lo que no me cabe duda es que hemos perdido un sinfín de sentimientos que eran los nos distinguía como seres humanos, como personas con emociones, con percepción del dolor ajeno, con disposición a la ayuda, al socorro, al auxilio.
No importa yo voy a mi “rollo” lo que te pueda pasar a ti o te haya pasado, es tu problema. Mío no.
Roger Galisteo