LOS FASCINANTES CONSEJOS DE PLAUTO

LOS FASCINANTES CONSEJOS DE PLAUTO

Efectivamente 209 a.C. Plauto nos sitúa con precisión en qué lugar encontrar a cada uno de los individuos que nos rodean. Y por sorprendente que nos parezca, veinte siglos después sus sugerencias son de rabiosa actualidad. Dice así:

“Si quieres encontrar un perjuro, ve al Comitium (centro de la actividad política); si buscas un mentiroso o un fanfarrón, inténtalo en el templo de Venus Cloacina (algunos autores la relacionan a la antigua diosa Cloacina -cloaca- para la purificación de las inmundicias); y si buscas a maridos ricos malgastadores, ve a la Basílica. (Una basílica era un suntuoso edificio público que en Grecia y Roma solía destinarse al tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferente en el foro). Allí también habrá putas, algunas ya muy envejecidas, y hombres dispuestos a negociar, mientras que en el mercado del pescado encontrarás a los organizadores de banquetes.
En la parte baja del foro pasean ciudadanos de reputación y riqueza; en la parte media del foro, cerca del canal, sólo encontrarás los que van a exhibirse.
Al otro lado del lago se encuentran los personajes cínicos, charlatanes y malvados que siempre critican a otras personas sin razón alguna y que, sin embargo, ellos mismos podrían ser objeto de verdaderas críticas.
Más abajo, en las tabernae veteres (lugar donde se realizaban la mayor parte de las actividades económicas –como un banco- y de servicios, incluyendo el comercio y venta de fruta, pan, vino, aceite, pescado, carne, especias (pipera)… o talleres de artesanos), están los prestamistas que ceden y cobran dinero en condiciones de auténtica usura.
Tras el templo de Castor están aquellos en los que harías mal en confiar demasiado a la ligera. (es un templo que se alzó después de una batalla donde desaparecieron ambos jóvenes: Castor y Pólux).
En el Vícus Tuschs están los hombres que se venden, ya sean los que se entregan a sí mismos, o los que dan a otros la oportunidad de entregarse ellos.”
(EN SU OBRA CUCULIO 209 a.C.).