MAS ALLA DEL OLVIDO

Existen dos motivos para que me haya impuesto este nuevo trabajo de investigación. Primero porque los personajes de la historia, sea cual sea, me obsesionan mucho más que la propia historia. Perturban y desorganizan mis guiones y sueño con ellos, hasta el punto que no puedo seguir escribiendo o investigando sin pararme a conocer, tanto como me sea posible, como fue su vida, sus inquietudes, y porqué les llevó a hacer o a decidir lo que nos ha transmitido la historia. Me atraen tanto los desasosiegos y nostalgias de Abderramán I, como la postura firme y decidida de Catalina de Aragón frente a Ricardo VIII, o el nivel intelectual y de compromiso de Christine de Pizán, o de Hildegarda de Bingen a quien no puedo dejar de admirar como seres humanos. Me fascinan sus vidas, sus sentimientos, pasiones, encomios… todo lo que jamás podré saber sobre el porqué de sus actuaciones, de sus decisiones y de sus pensamientos.
El otro motivo es mi esposa. Compañera insustituible e imprescindible a lo largo de nuestros cincuenta años en común.
Ella me hizo pensar, todavía más, en todo aquello que han tenido que soportar las mujeres en general, viviendo en un mundo de hombres, en un mundo que les había reservado únicamente el rol básicamente natural, en el que tenían que consolidar su vientre con el fin de perpetuar la continuidad del ser humano, dejándole abiertas muy pocas oportunidades para desarrollarse intelectual y académicamente.
Aunque ¿puede existir algo más importante que ser orfebre de nuestra continuidad?.
Entonces me di cuenta que tal vez sí era cierto que me interesaban mucho más los personajes femeninos.