NADIE QUIERE UNA SOLUCIÓN.

NADIE QUIERE UNA SOLUCIÓN.

Castilla tiene planteado un grave problema desde hace ya muchísimos años, centurias tal vez, que no quiere comprender o no sabe como resolverlo.
Castilla es la propietaria de un territorio que no acepta ese vasallaje y en función del tiempo que pasa va empeorando esa relación entre propietario y residente.
Castilla logró esta propiedad a través de derechos de conquista, derechos de compra, traiciones, manipulaciones políticas, uniones dinásticas, errores de sus moradores, vasallajes interesados… como en el resto de los reinos de España, y lo que ha conseguido con el paso de los años, a partir de la unión lograda por los reyes católicos, desoyendo la voz y las actitudes de su propio pueblo, es radicalizar la desunión por parte de unos y otros.
Si la Castilla de los Borbones hubiese entendido, como casi lo hicieron los Austrias, que era tan fácil como respetar usos y costumbres, lenguaje y cultura, instituciones y leyes, la historia de ambas naciones se hubiese escrito de otra forma y estoy convencido que no se hubiese llegado al enfrentamiento que cada día que pasa, se incrementa y aumenta las posturas de unos y otros.
La prepotencia ocasional de Castilla en muchos momentos de la historia, (con catalanes y con el resto de españoles, Navarra, Murcia, Extremadura…o, recordemos, las barbaridades cometidas contra árabes, mozárabes y judíos) así como los inconcebibles errores y las insólitas decisiones de los mandatarios catalanes nos han llevado a todos a una situación de enfrentamiento que no desaparece con el tiempo. Creo que se incrementa.
Castilla consiguió mediante diferentes medios la adhesión de todos los reinos de la península.
Con Catalunya fue, al final, mediante la fuerza de las armas, como consecuencia también de una postura incomprensible por parte del Principado.
Entre mis amigos y familiares discuten, a veces acaloradamente, sobre si Catalunya es o no es España.
Sobre si Catalunya ha sido siempre una nación independiente y por tanto es lícito, o no, que quiera volver a serlo. Sobre si España es la nación y Catalunya la sierva, y por tanto aquella prioritaria en nuestros sentimientos políticos. Sobre si Catalunya tiene derecho o no lo tiene a intentar la secesión, ahora, en el siglo XXI. Si nuestra historia, conjunta, por lo menos desde los reyes católicos es únicamente el resultado de una dominación de fuerza desde Castilla hacia el Principado…
Los medios de comunicación, sobre todo audiovisuales, no todos claro, plantean debates insultantes para la inteligencia media de cualquier español, en los que lo único que importa son los porcentajes de audiencia. Los protagonistas, no todos claro, se dedican a atacarse en el terreno personal en función de las ideologías políticas de cada uno y no del interés de dilucidar o exponer razones y argumentos que nos acerquen. No tratan, nunca, de proponer con argumentos históricos positivos, cuales son las razones que nos han llevado hasta hoy. Se trata de ridiculizar, de zaherir, de desairar al adversario sin argumentos, apoyándose en posturas vehementes e inmovilistas que no nos llevan a ninguna parte.
Peor, nos acercan cada día mas a una situación de intolerancia mutuas, irrazonables y sin ninguna clase de soporte histórico.
Cuando en sus discusiones irritantes, humillantes y provocativas se instalan en el inmovilismo constitucional (absolutamente incomprensible para cualquier persona con una cultura histórica media), ¿porqué no repasan las contiendas, siempre violentas y represivas, desde, no sé, desde Olivares hasta Patiño?. ¿Porqué no se plantean las masacres, consentidas y ordenadas por, no sé,…Felipe V, por ejemplo?. ¿Por qué no nos recuerdan las manipulaciones políticas, como las de, no sé, como las de San Vicente Ferrer y el papa Luna en el compromiso de Caspe?. ¿Porqué no nos exponen las componendas e intrincadas acciones jurídicas para robar patrimonios como el de, no sé, el de Jaime de Urgell?.
Porque no se trata de que tengamos una información lo mas positiva posible para que podamos libremente formarnos un juicio y a un criterio propio. Se trata de todo lo contrario.
Los dirigentes políticos (hay quien dice que tenemos lo que nos merecemos) mienten descaradamente según estén en uno u otro territorio. Tratan de confundirnos. Nos insultan. Nos manipulan y nos enfrentan, con un único objetivo personal: conservar a toda costa su trono económico. Han convertido el sacrificio y la grandeza de la dedicación política en un oficio versado en el dolo, las malversaciones, el engaño, la mentira, los fraude escondidos y encubiertos entre ellos, sin escarmientos, sin condenas, sin inhabilitaciones, sin dimisiones, sin aplicación de la misma justicia con la que se sancionaría a cualquier otro español.
Todos los que discuten lo hacen, con reconcomios incomprensibles, sin argumentos sólidos, ninguno o prácticamente ninguno lo hace desde el conocimiento histórico, el estudio y la investigación, previa a la decisión personal.