NI A FAVOR NI EN CONTRA

Tenemos tal lio montado entre nosotros que yo por lo menos, no sé como contentar, en mis escritos analíticos, a todos mis amigos y seguidores.
Cuando encuentro y analizo noticias que dan la razón a unos, los otros me ponen contra la pared y redefinen en que bando estoy y si realizo algún análisis al revés, pues eso todo al revés.
Tengo solamente dos opciones o callarme y caer nuevamente en el silencio de los malditos que es lugar de donde procedo, o no dejar de escribir y enfrentarme contra viento y marea, una y otra vez sin resultado notorio, a los prebostes y autócratas, que desde lo mas alto de la quebrada, deciden lo que podemos decir o encubrir, pensar o disimular.
Esta vez este escrito levantará ampollas entre los de aquí y afirmará opiniones entre los de allá. Me da igual, unos y otros.
IDN et Notices, ha publicado un análisis sobre la potencial conmoción que tendría, una probable independencia de Catalunya.
Dice el análisis que además del brutal impacto en aspectos históricos, sentimentales, sociales, políticos o culturales, que no es poco, una hipotética independencia de Catalunya tendría consecuencias económicas demoledoras tanto sobre esta comunidad como sobre el conjunto de España.
Catalunya es la primera región exportadora de España, a la cabeza desde siempre en innovación e iniciativa empresarial, lo que cual nos lleva a deducir que sufriría mucho, y que de hecho ya se está resintiendo de todo este desvarío esencialista. El conjunto de España también sufriría, por supuesto, pero simplemente por dimensión, encajaría mejor el golpe.
En el último año, por ejemplo, 987 compañías catalanas trasladaron su domicilio fiscal a otras regiones, de las que 446, casi la mitad, lo ubicaron en Madrid. La cifra de sociedades que se traslada va en aumento desde que se puso en marcha esta posibilidad. Madrid recibió entre 2010 y 2013 exactamente 1.090 sociedades catalanas, según datos de Axesor. (La primera Agencia de Rating española).
En 2015 la situación ha seguido esa tendencia.
Uno de los pocos empresarios que habla sobre los problemas económicos de la independencia es Josep Bou Vila, presidente de la asociación de Empresaris de Catalunya, que asegura que los inversores encuentran actualmente más tranquilidad en Madrid: “Huyen de todo lo que sean aventuras. Pueden ser positivas o negativas, pero igualmente son aventuras”.
La deslocalización de empresas, es decir, el cambio de sede, es algo habitual. De Madrid también se han desplazado bastantes. Es la que más abandonos registra, y Catalunya es la segunda, donde más compañías se deslocalizaron en el año 2014.
Pero lo importante es el saldo. Madrid registra balance positivo porque acogió 1.994 nuevas sociedades. La misma cuenta sale en rojo en Catalunya, (comunidad que otrora no tenía parangón en España en dinamismo e innovación empresarial) desde donde se trasladaron casi mil empresas en 2014 pero sólo recibió 602.
Josep Bou Vila resume en tres los motivos de la salida de tantas empresas: “Primero, la enorme cantidad de regulaciones en materia de actividad, permisos de obra y control a la empresas. Segundo, que el control fiscal que hay en Catalunya es muy superior al que hay en Madrid y, finalmente, el gran problema que preocupa mucho a los inversionistas”.
También está teniendo un duro coste para la economía catalana el proceso secesionista en materia de inversión recibida. La inversión extranjera productiva aumentó en 2014 en ocho comunidades autónomas y descendió en las otras nueve, con una caída del 15,8 % en Catalunya, cuyo peso en la inversión total se reduce del 22 al 16,8 %. En su conjunto, la inversión extranjera productiva en España creció el 9,8 %, hasta situarse en 17.626 millones de euros, gracias a factores como la recuperación económica, la depreciación del euro y los bajos costes energéticos.
Otro de los pocos empresarios que habla, el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaume Guardiola, exige agotar de inmediato todas las vías del diálogo con el Gobierno central. Jaume Guardiola cree necesario construir marcos que les permitan “desarrollar la actividad con normalidad”.
Banco Sabadell forma parte de las principales entidades catalanas junto a CaixaBank y Catalana Occidente. Al igual que las grandes compañías como Gas Natural, Volkswagen Audi, Seat o Celsa, tienen en torno el 70 por ciento de su negocio fuera de la comunidad.
No hay que tener mucha capacidad de anticipación para valorar lo que puede suponer para estos grupos una ruptura, y peor aún si es por las malas. Los bancos ya han dicho que si hay independencia se tienen que ir fuera de Catalunya.
Por no hablar, de ser por las malas, de la salida predecible de la UE (aunque se diga lo contrario) y del euro o de la deuda que ya soporta la Generalitat, que no puede afrontar por sí sola, o la que le correspondería en un hipotético reparto de los cerca de 700.000 millones de deuda del Estado.
Vamos a esperar, como siempre, (como no me canso de repetir una y otra vez) que decide hacer con nosotros el poder, que nos mira indolente, insensible, despiadado y cruel, desde los altos terraplenes con acrimonia, petulancia y menosprecio, cómo nos apilamos por debajo de ellos los artesanos, mercaderes, campesinos, mendigos, escritores o libreros, pero esclavos, apiñados entre los pocos recovecos que aquellos han decidido que nos reguardemos del viento, del frio, del hambre y de sus estúpidas decisiones que comparten, allá en lo mas alto, con borricos y mostrencos.
Roger Galisteo