¡QUIEN DE NOSOTROS ES EL BURRO!

¡QUIEN DE NOSOTROS ES EL BURRO!

Pilar Rahola no es santa de mi devoción, lo siento, pero no lo es y lo digo así de claro para copiar algo muy típico de ella, que es decirlo claro, leo, incluso busco sus artículos en La Vanguardia e intento seguir con gran esfuerzo su tertulia con Josep Cuní, aunque a veces su voz no le haga la seducción y el hechizo que ella persigue.
Sin embargo soy demócrata, como ella, y no tan solo la respeto, o tal vez estaría mejor decir que la respetaba, sino que comparto alguna de sus opiniones y cuestiones de fondo.
Este escrito que voy a reproducir casi en su totalidad y que les ruego lean sin perjuicios, lo escribió ella hace casi cuatro años, y está, en mi opinión, de rabiosa actualidad, no tanto por el tema, que ya resulta repetitivo por todos, sino por el trasfondo que plantea.
Si tienen ganas léanlo, porque vale la pena.
Pero si lo hacen, a reglón seguido adquieren la obligación de leer retazos de un artículo de don Alfonso aparecido en La Razón hace unas cuantas semanas, así como la pelotera con Doña Celia en televisión.
Ella dice así:
“Buenos días, estimado Carlos Herrera. Desde este humilde rincón me dirijo a ti desde mi condición de chusma. De “chusma” o de “basura nacionalista”, para usar las dos bonitas expresiones con que nos has regalado los oídos. Has dicho en tu programa que la prohibición de los toros en Catalunya te remite a “toda esa chusma y a toda esa basura nacionalista”, y has continuado con un furibundo alegato contra la decisión catalana, que bien merece las dos orejas y el rabo. No sé quién te dará el premio, pero en algunos rincones hay tanto odio hacia lo catalán, que seguro que tendrás mucho aplauso. Por supuesto, el debate de los toros es enconado, especialmente para aquellos que no lo mezclamos con ningún bandera (también luchamos contra los correbous) y sólo queremos una sociedad más piadosa y más digna. En Catalunya, en Madrid, en tu bella Sevilla y en la China popular. Te diría, además, que el discurso nacionalista sobre los toros lo estáis haciendo desde el otro lado del puente aéreo, confundiendo un polémico espectáculo con la esencia española. ¿O tenemos que recordar que el concepto de “fiesta nacional” lo inventó Franco? ¿O recordamos que España tiene una larguísima tradición de gentes contrarias a las corridas, pasando por tres reyes –Felipe V, Fernando VII y Carlos III– y acabando con la generación del 98, muy crítica con esa carnicería? ¿O recordamos que dos papas llegaron a prohibir la fiesta porque no casaba con los valores cristianos? Pero nada de esto es importante, porque donde haya una “basura catalana” para darle en el cogote, ¿para qué hablar con propiedad? Es igual que la absoluta mayoría de catalanes esté en contra, que lo esté la mayoría del Parlament y que la prohibición recoja una iniciativa popular de miles de firmas. Es igual, porque lo que huele a catalán, cuando no casa con según qué consignas, siempre es perverso. (…) Y a los catalanes nacionalistas que te escuchan, ¿les recordarás que son pura basura? Por otro lado, ¿hasta dónde llega la definición? ¿Somos chusma y basura sólo si estamos contra los toros, o debemos acometer otras maldades? No sé, defender el catalán o el Estatut (como hizo algún accionista de la empresa donde trabajas), o el pan con tomate. En fin, estimado Carlos, ¡basta ya! Basta ya de que sea gratis insultarnos (…) Basta ya porque puede que tengamos la piel muy gruesa, pero empezamos a tener memoria.”
Y por otro lado dice don Alfonso que…”Pilar Rahola es también una mujer sacrificada. Ha sacrificado su acendrado patriotismo catalán enviando a su hija pequeña, Ada, a estudiar a un elitista colegio suizo. Ha sacrificado su defensa de la enseñanza pública, matriculando a su hija pequeña, Ada, en un colegio privado helvético cuyo precio, por curso y estancia, ronda los 130.000 euros. Ha sacrificado su republicanismo, llevando hasta Chesiérez, en el corazón de los Alpes suizos, a su pequeña Ada, que estudiará en los mismos pupitres que la princesa Tatiana de Grecia, Alfonso Orleans-Borbón y la hija predilecta de Amancio Ortega, Marta, soberana heredera del imperio de Zara. El «Aiglon College» no es de fácil acceso. (…) Pero lo más plausible en la difícil decisión adoptada por Pilar Rahola, ha sido privar a su hija pequeña de una educación académica en catalán. Abandonará el «Aiglon College» dominando el francés y el inglés, pero perderá fluidez en su idioma nacional, el catalán, que hablan seis millones de personas en el mundo. Un sacrificio parejo al que han hecho en Sudamérica muchos padres guaraníes, permitiendo que sus hijos renuncien al dominio excelente de su lengua y opten por aprender español, un idioma extraño, que hablan quinientos millones de personas en el mundo, a pesar de estar obstaculizado en determinadas zonas de España. Y en el «Aiglon College», ya le han advertido a la señora Rahola que ni un solo euro de los 130.000 que va a ingresar a cambio de la formación de su hija será invertido en un profesor de sardanas, lo cual es un doble sacrificio.”
Y finalmente vemos a:
“Celia Villalobos que se atrevió a revelar este secreto de Pilar Rahola en una tertulia de televisión. Y Pilar estalló, con educación, mesura y su habitual elegancia, llamando a Villalobos a la cara y ante las cámaras «cerda». Insistió en la romántica descalificación porcina. «Eres una cerda… Muy cerda». Una mujer menos formada intelectualmente y sin la instrucción pedagógica de Pilar Rahola, hubiera seguido ascendiendo en los superlativos. «Cerda, muy cerda, cerdísima», pero Pilar prefirió detenerse en el término medio, ese que los ingleses definen «como el que incita la tos a los duques que no están resfriados».”
En fin, yo que soy uno de esos desgraciados (y también formo parte de la “chusma”) que sigo viviendo en las negras profundidades de la economía capitalista se me va la “olla” y traduzco sin poderlo evitar lo de los ciento treinta mil euros, y los convierto en pesetas y me salen, aproximadamente, veintiún millones ochocientas mil de ellas. Un nuevo sacrificio el de Pilar Rahola, el económico. Se trata de una mujer de la izquierda radical independentista, y para una mujer en esas condiciones sociales, es harto trabajoso reunir 130.000 euros para destinarlos exclusivamente a la formación de su hija durante un año.
No sé si la Villalobos es una “cerda” o no lo es, pero yo sí que sigo siendo un “asno” (y no debo ser el único porqué veo muchos vehículos con un burro como signo de “chusma” catalanista, y al otro lado de la piel de toro tienen también a Filomeno) por traducir cifras a mis antiguas capacidades adquisitivas.
Pues nada, que sigan estos nuevos magnates del desconcierto, con sus vergonzosos, deshonestos e indecentes enfrentamientos para poder ir recogiendo las migajas (que ya me gustaría siquiera traducir a mis antiguas pesetas) que le van tirando los poderosos, para tenernos entretenidos y enfrentados. Nosotros seguiremos sin saber que hacer, ni que decir, ni por donde tirar, pero eso sí, seguiremos rivalizando, porfiando, mientras que ellos seguirán siendo buenos “amiguetes” como les obliga las buenas formas, la buena educación recibida (¿en Colegios “Helvéticos?) y ¡como no¡ su altísimo nivel intelectual.
Uf. ¡Santo Dios¡ ¡Pero qué estoy diciendo!