SIENTO UN ASCO MUY PROFUNDO

SIENTO UN ASCO MUY PROFUNDO

Siento un asco muy profundo por el presidente de la nación, el mismo que sentía meses atrás por el anterior presidente, y el de mas atrás, por los que he luchado tratando de respetarlos al representar la más alta institución de un Estado democrático. Cobardes y mentirosos. Embrolladores, calumniadores, irrespetuosos y farsantes.
Siento un asco profundo por algunas representantes políticas especie de cortesanas políticas con una capacidad ilimitada de manipular, falsear y enredar a nuestras gentes, aun sabiendo y conociendo perfectamente la verdad de la historia; la pasada y la reciente, que por conservar, como todos, la poltrona política, son capaces de inventar, falsear y llevar el miedo y la mentira al terreno de la inmoralidad y la desvergüenza.
O individuos e individuas que nos han venido robando, manipulando, dirigiendo totalmente vendidos a un sistema al cual ya le habíamos ganado bastantes batallas.
Siento vergüenza y asco por nuestros políticos; que fueron capaces de insultar y despreciar profundamente a aquellos que levantaron Catalunya junto a los nativos de esta tierra (“La inmigración; problema y esperança de Catalunya” Editorial Nova Terra), vendiendo a su pueblo la desvergüenza y las quejas en los pactos, con la izquierda o la derecha del Estado según interesaba a sus propios intereses y favoreciendo situaciones tan escandalosas como el caso Casino o el caso De la Rosa; ex-presidentes y Senadores, ineptos e incapaces de ejercer sus funciones en ambas cosas, y que nos están dirigiendo y engañando como siempre, algunos convencidos de estar en estado de gracia, ungidos por los dioses para atravesar el mar hacia la tierra prometida con solo alzar sus brazos, escondiendo las vergüenzas de un montón de casos corruptos y depravados. A otros en un lugar en el que su incompetencia y desmañada imagen merecen otras personas y de quien de poder demostrarlo ya estaría ante los tribunales de justicia, o de individuos prepotentes e indeseables políticamente o irresponsables social y políticamente.
Siento asco y vergüenza a la vez por unos partidos políticos incapaces de instalar la democracia en el sino de su organización, permitiendo las componendas, las influencias y el padrinazgo para situarse en puestos de posibilidad en las listas.
Así como de unos sindicatos sin representación de ninguna clase, enarbolando banderas de caídos y encarcelados por una represión que todos tenemos superada, olvidada, que viven de la moma y de la falsedad.
A pesar de todo quiero creer –y creo- que existen algunos de ellos con disposición y vergüenza frente a sus votantes, y otros que han dedicado honestamente su vida al servicio de su tierra, aunque me cuesta, me cuesta mucho creer.
Vergüenza y asco por los medios de comunicación, partidistas y árbitros de situaciones incomprensibles. Que dan noticias manipuladas, utilizadas para confundir a sus lectores, radioescuchas o televidentes. Se venden descaradamente para conseguir mayores cuotas de audición, a través de tertulias y discusiones auténticos vergonzosos “realities shows”, sin nada que envidiar a los peores programas, sin gusto, sin educación, sin respeto, sin consideración…
Escritores, intelectuales, artistas, que dejan mucho que desear, se atreven a opinar sobre temas que desconocen o que interpretan en función del Señor al que le deben respeto y obediencia. Sin tener en cuenta, para nada, la verdad, la justicia, la democracia o sencillamente el concepto de aquello por lo que están discutiendo.
Desearía que mi pueblo reaccionara. Desearía que mi gente se rebelase. Desearía que mi casta desobedeciera, que gritara, que protestara, que contestara…