UNA GUERRA IGNORADA

UNA GUERRA IGNORADA

Tras la foto de Aylan, el niño sirio muerto en una playa de Europa junto a su hermano y su madre, que yo no dejaré de incluir cada vez que pueda escribir algo sobre esta inhumana historia. Si la foto hiere sensibilidades, lo siento, que busquen otro blog, que busquen comentarios sobre lo que realmente es importante: ”Corazón, corazón”. “Ana Rosa”. “Cocineros en el Mar”, “El hormiguero”…
El testimonio vivo de Javier Taeño. Nos recuerda que detrás de esa imagen viral y que ha removido algunas conciencias en Europa (pocas), hay más de cuatro años de guerra que ha sido completamente ignorada por los gobiernos occidentales. Y también por nosotros que ya estamos bien donde estamos.
Cuatro años de sufrimiento, de angustias, de pérdida de seres queridos. Pero se trata de SU sufrimiento, no del nuestro.
Están también los indignos, deshonestos y sobre todo cobardes (no todos claro, pero que pocos se salvan¡) personajes encargados de informarnos de estas situaciones, que se esconden tras las instrucciones y advertencias que hayan recibido de cada gobierno de procedencia.
Como siempre, puesto que nada, absolutamente nada ha cambiado: “historiadores” con cadencia diaria a las ordenes de los poderosos para que digan lo que ellos quieren que digan y cuando ellos quieran que se diga.
¿Cuatro años de guerra? ¿Cuatro años de angustias, de dolor, de profanaciones, de violaciones de los derechos de las personas? No hombre no. ¡Que barbaridad¡. Unos cuantos antisistema que han intentado desestabilizar el principio fundamental de la convivencia; es decir estarse calladitos mientas el poder económico hace lo que le da la gana allá donde le da la gana.
Y nosotros, cobardes, timoratos y serviles nos callamos una otra vez sin el menor atisbo de humanidad o sensibilidad por el drama que seres humanos (bebés, niños como Aylan y su hermano, mujeres, ancianos,…) exactamente igual que los nuestros, están padeciendo a pocos pasos de nuestras casas; sí nosotros somos unos cobardes insensibles que solo al publicarse (se les escapó la imagen) la fotografía de Aylan. ¿Dónde están las fotos de su hermano y de su madre? Foto que durará una corta temporada hasta que aparezca otra tan violenta, brusca y excitante que nos vuelva poner un puñal en el pecho. Pero es igual, unos cuantos días y nosotros callados. Y digo nosotros porque nuestros cínicos e insolentes mandatarios tienen demasiado trabajo con la deuda griega o con la contención de los altibajos del dinero o con si autorizan o no la secesión de Catalunya.
No debemos molestarlos.
La foto de Aylan, la hemos vuelto a incluir, no tan solo para poder contextualizar este artículo, como dice Javier, sino también para recordarnos con que calidad humana la vemos y donde estamos cada uno de nosotros, frente a la como nos recuerdo José Antonio Illanes “…gentuza que sigue enriqueciéndose con estas tragedias, que tienen en occidente Gobiernos títeres y cómplices que sostienen, camuflan y manipulan sus canalladas. Y que es nuestra responsabilidad, solo nuestra, que esos Gobiernos títeres sigan actuando como actúan.” ¡Dios¡ Como me duelen estas palabras¡
Como se argumenta a continuación, la publicación de esta foto sin ninguna contextualización en muchas ocasiones solo ha respondido al morbo y al sensacionalismo con el que se alimentan los medios. Sin esas imágenes, los sirios probablemente seguirían siendo ignorados por gran parte de la prensa mayoritaria y, por ende, de la sociedad, que somos nosotros.
Corrían los primeros meses de 2011 y varios países árabes como Egipto, Túnez o Yemen vivían procesos revolucionarios que llevaron a la gente a la calle a pedir cambios sociales.
Siria no fue una excepción y los manifestantes salieron a las principales vías de Daraa, Alepo, Homs o Damasco reclamando libertad, democracia y derechos humanos.
En Siria se estaba produciendo una masacre sin precedentes. El periodista Antonio Pampliega lo contó hace unos años, cansado de buscar una oportunidad que todo el mundo le negaba y a la que nadie estaba dispuesto a pagar por dar una información de primera mano y de calidad testimonial, auténtica. Menudo follón para los mandatarios europeos tener que afrontar una situación así. No, no, a callar. Pampliega que se calle, que no publique la verdad o se va a enterar.
Su desaparición, junto a Ángel Sastre y José Manuel López, hace algo más de mes y medio en Siria mostró los riesgos y la precariedad de los informadores honestos.
Los periodistas han viajado a Siria desde 2011, pero hasta ahora no ha habido hueco para sus crónicas.
La hipocresía de los medios es descomunal, inconcebible. No dejan de ser los nuevos historiadores a las ordenes del señor dinero.
Sin embargo, cuatro años y medio después lo que queda es un país arrasado y destruido, con una población exhausta que ha tenido que comenzar una nueva vida lejos de sus casas.
Pero nuestro recibimiento ha dejado mucho que desear. Nuestros comentarios han quedado pendientes para publicarlos en otra ocasión más apropiada, cuando tengamos un mayor protagonismo.
Ellos obligados a huir de sus casa, de sus pueblos…, en su mayoría han encontrado refugio en los países vecinos (Líbano, Turquía, Egipto…) que se han visto desbordados. Mientras, Europa, nosotros, hemos mirado para otro lado hasta que la crisis ha alcanzado su mismo corazón y se ha tornado demasiado obscena como para obviarla. Al menos hasta que la foto de un niño de tres años, muerto en la playa, ha removido más o menos algunas conciencias, incluidas las nuestras.
Su nombre, Aylan, ya es el de millones de sirios.