Y TU QUE SABES DEL SANTO GRIAL

El Santo Grial es el cáliz, copa o vaso con el que Jesús celebró la Última Cena, también utilizado por José de Arimatea para recoger la sangre de Cristo en la Cruz. Cuando el discípulo pidió a Poncio Pilato el cadáver de Jesucristo, recogió también otras reliquias, como la Santa Lanza de Longinos, el Santo Grial y también es posible, los clavos de la Cruz.
La denominación grial procede del inglés medio graal, del francés antiguo grail y del latín medieval gradalis. A partir de aquí, la cosa se complica, ya que hay muchas posibles rutas del Santo Cáliz. Una de las más difundidas es la que dice que el Grial fue utilizado por los apóstoles en Jerusalén, hasta que San Pedro se lo llevó a Antioquía. Después se habría trasladado a Roma, donde fue usado por 23 papas hasta San Sixto II (257-258). Este papa, durante la persecución del emperador Valerio, lo envió a España, con un diácono llamado Lorenzo, para que lo escondiera en los montes de Aragón. El discípulo del ya mártir San Sixto II envió, acompañado por una carta, el cáliz a Huesca.
El obispo Auduberto, para proteger el cáliz de la invasión musulmana, escondió la reliquia en una cueva que habitaba el ermitaño Juan de Atarés, y donde posteriormente sería fundado el monasterio de San Juan de la Peña. Desde allí en 1399, Martín el Humano, Rey de Aragón, que lo custodió en la Aljafería de Zaragoza hasta que Alfonso el Magnánimo lo llevó primero a su Palacio del Real y posteriormente a la Catedral de Valencia en 1437. Desde 1914, el cáliz valenciano recibe el culto en la Capilla del Santo Cáliz. Esta pieza fue fabricada en ágata o cornalina oriental de color rojo, con un pie de concha del mismo color, y vara y dos asas de oro primorosamente labradas. Las asas, la base y las incrustaciones de perlas y piedras preciosas fueron añadidas en la Edad Media. Los arqueólogos sitúan su origen en Palestina o Egipto, en una época que podría estar comprendida entre los siglos IV a.C. y I d.C.
Otra ruta famosa dice que José de Arimatea, uno de los discípulos de Jesucristo fue hasta Inglaterra con el Cáliz. Allí se estableció en Glastonbury, o en Avalon, según otras leyendas.
En Glastonbury fundó la primera iglesia consagrada a la Virgen donde depositó el Grial para atender a las necesidades de la Eucaristía. Se dijo que allí fueron enterrados el Rey Arturo y su mujer Ginebra. En este punto, la ruta se bifurca.
Primero) Aquí es donde la historia del Grial se une a las leyendas célticas del Rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda. Según estas leyendas, José de Arimatea fue el que fundó una dinastía para proteger el Santo Cáliz, de la que fue miembro este Rey.
Si Glastonbury ha estado siempre unido al misterio y la leyenda, qué se puede decir de Avalon, la mítica isla donde los campos se cultivaban solos y los árboles daban sus frutos sin necesidad de cuidados. Es la tierra de Guingamor, de Bangon y Morgana, donde el Rey Arturo sería sanado de sus heridas para regresar luego a salvar a los bretones.
Siguiendo esta versión, el Grial se quedó en Avalon, o en Glastonbury.
Segundo) Otra ruta dice que el Cáliz, después de estar en Inglaterra, fue enviado a Galicia para ponerlo a salvo de unos caballeros enemigos. El barco naufragó, y sólo quedó uno de los caballeros que lo protegían. Después de esto, fue conducido a un monasterio de Navarra, y luego a Valencia. También hay más destinos posibles; un castillo del monte Muntsalvach (algunos lo identifican con Montserrat, y otros con el francés Mont Saint Michel), que habría sido testigo de los prodigios del cáliz. Allí lo guardaba el guardián del Grial, llamado Rey Pescador.
Cuando se popularizó la leyenda del Santo Grial, por todas partes aparecieron multitud de cálices que pretendían ser el único verdadero, y todos ellos se rodearon de sus propias historias justificando su origen y su santidad.
Otras leyendas sitúan el Grial entre italianos, irlandeses, daneses o cátaros. Los italianos disponen de todo tipo de explicaciones para demostrar la autenticidad del Sacro Catino o la Sacra Catina de Génova conservado en esta ciudad desde que los cruzados lo trajeron de Tierra Santa. Los británicos defienden que la bandeja de cristal de piedra que veneran como Grial fue encontrado en una excavación de Glastonbury.
Otra leyenda de menor difusión, sitúa el Grial en poder de los cátaros del Languedoc. Cuatro días antes de que los cruzados conquistaran la fortaleza de Montsegur, donde se decía que el Cáliz era custodiado, un grupo de cátaros lo evacuaron llevándose el Grial entre otras piezas de valor, y nunca más volvió a saberse de él.
En los presuntos Griales que se conservan, su historia particular explica de una u otra forma cualquier posible objeción a su autenticidad. A
sí, la duda que podría plantear el que un humilde carpintero de Nazaret dispusiera para su cena de una pieza de tanto valor como ésta, se salva citando algunas fuentes según las cuales el dueño de la casa donde se celebró la Última Cena era un hombre rico, que le dejó la Copa a Jesucristo.